Jueves, 22 Mayo 2014 08:54

Democracia a pesar de todo

Un príncipe no debe temer, pues, la infamia ajena a la crueldad, cuando necesita de ella

para tener unidos a sus gobernados, e impedirles faltar a la fe que le deben (...)”

EL PRÍNCIPE, Nicolás Maquiavelo, año 1.513.

Res dura et regni novitus me talia cogunt

Moliri, et late fines custode tueri

[«la dura situación y la novedad del reino me obligan a actuar de esta manera, y a asegurar las

fronteras con guardia en todos lados»]

ENEIDA, Virgilio, siglo I a. C.

 

Estaba yo preparando un artículo sobre el novedoso reconocimiento del Tribunal de Justicia Europeo del “derecho al olvido”, cuando he recordado que el próximo domingo se celebra la 'fiesta de la democracia', o sea, que hay elecciones; y una buena fiesta no es tal, si no hay nadie que 'la lía', así que vamos a ello.

Entre mercadillo y mercadillo -metáfora política ésta que daría para escribir todo un libro- los políticos de uno y otro bando -o banda- han ido celebrando distintos actos de campaña electoral. Entre todos, el más relevante, ha sido la visita de nuestra la presidenta del gobierno de Castilla-La Mancha a nuestra población. El acto, más allá de la difusión que se le dio en la prensa y por el propio partido, ha destacado porque a pocos metros del local donde la señora presidenta daba lecciones de moral, unos seres extraños, llamemosles ciudadanos, ejercían su sacrosanto derecho al pataleo y expresaban de manera pública su malestar por la visita de esa señora a su pueblo y, sobre todo, por las decisiones políticas de su mandato. La foto de la minoritaria protesta, puesto que tan sólo eran 8 personas, ha sido difundida a través de las redes sociales.

Pues bien, parece ser, que la foto no ha gustado a todos y, según he tenido conocimiento, la subdelegación del gobierno en Albacete, con don Federico Pozuelo Soler (P.P.) al mando, ha iniciado un expediente sancionador contra todos y cada una de los manifestantes identificados por la policía con imposición de multas de hasta 3.000 Euros 'por cabeza'.

Rebobinemos.

Este domingo se celebra la 'fiesta de la democracia', o sea, que hay elecciones. La democracia, 'el gobierno de todos', es el sistema político en el que la soberanía nacional recae en el pueblo. La Constitución de 1.978 define a España como un estado democrático y de derecho. La misma Constitución reconoce como principios básicos del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. A veces, estas cosas conviene recordarlas; como también, el hecho de que nuestra norma fundamental reconoce a los ciudadanos una serie de derechos fundamentales, entre los que se encuentran el derecho a la libertad ideológica y a la libertad de expresión, de reunión y de manifestación, que existen 'per se' y están ligados a la propia existencia del ser humano, reconocidos también en el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales (Roma, 1.950) y en la Declaración Universal de Derechos Humanos (Asamblea General de Naciones Unidas, 1.948).

El ejercicio de estos derechos está garantizado sin la intervención de ninguna autoridad que lo autorice y sin otros límites que la alteración grave del orden público y el conflicto con el ejercicio de otro derecho fundamental. Así lo ha reconocido, igualmente, nuestro Tribunal Constitucional: “Este Tribunal, en diversas Sentencias, entre las que cabe destacar las SSTC 124/2005, de 23 de mayo, 195/2003, de 27 de octubre, 42/2000, de 14 de febrero, 66/1995, de 8 de mayo, y 55/1988, de 28 de abril, ha caracterizado el derecho fundamental de reunión reconocido en el art. 21 CE como una manifestación colectiva de la libertad de expresión efectuada a través de una asociación transitoria de personas, que opera a modo de técnica instrumental puesta al servicio del intercambio o exposición de ideas, la defensa de intereses o la publicidad de problemas y reivindicaciones, y cuyos elementos configuradores son el subjetivo (agrupación de personas), el temporal (duración transitoria), el finalista (licitud de la finalidad) y el real y objetivo (lugar de celebración). El relieve fundamental que este derecho (cauce del principio democrático participativo) alcanza en sus dimensiones subjetiva y objetiva dentro de un Estado social y democrático de Derecho como el proclamado en la Constitución ha determinado, incluso, que para muchos grupos sociales este derecho sea en la práctica uno de los pocos medios de los que disponen para poder expresar públicamente sus ideas y reivindicaciones.” (STC nº 110/2006, sala 2ª, de 03 de abril).

Por otro lado, igual que la Constitución otorga derechos, también impone deberes a los ciudadanos. Una de las obligaciones ciudadanas más importantes es la de pagar impuestos para sostener el gasto público, un gasto público que incluye el pago de los salarios de don Federico Pozuelo Soler, de doña Maria Dolores (de) Cospedal García y de don Manuel Mínguez Garcia, a los que hay que recordar, que una vez son elegidos dejan de servir a los intereses de su partido, para servir a los intereses de la 'res publica' y de la ciudadanía. Que no se les olvide. Que no se nos olvide a nosotros este domingo cuando vayamos a votar.

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