Miércoles, 18 Junio 2014 08:26

Los primeros arqueólogos en el Tolmo de Minateda

por Blanca Gamo Parras.  

“Día 16 de Octubre 1942. Viernes. En el día de hoy se da principio del trabajo de excavación en el poblado ibérico, llamado El Tormo en Minateda”.

Así da comienzo el diario de la primera campaña oficial, es decir debidamente autorizada y realizada por arqueólogos, en el Tolmo de Minateda (Hellín).

Las excavaciones desarrolladas en el otoño del año 1942 estuvieron codirigidas por Joaquín Sánchez Jimenez, comisario provincial de excavaciones arqueológicas y director del Museo arqueológico provincial  de Albacete (hoy Museo de Albacete), por Blas Taracena Aguirre, director del Museo Arqueológico Nacional  y por Antonio García y Bellido, catedrático de arqueología de la Universidad Central (hoy Complutense de Madrid), con un modelo que siempre ha dado sus buenos frutos en el Tolmo, el trabajo conjunto de diversas instituciones interprovinciales. A ellos se sumó, como no podía ser de otra forma José Cernuda, restaurador del Museo Arqueológico Nacional y buen conocedor de la arqueología albaceteña, pues no en vano venía colaborando con Joaquín Sánchez Jimenez en diversas excavaciones, como la de Hoya de Santa Ana (Chinchilla) por citar el ejemplo más conocido.

foto burrico copia

Fue una campaña corta, apenas diez días en los que se trabajó sin descanso, de lunes a domingo, con una cuadrilla compuesta por 15 trabajadores: 14 obreros y 1 pinche, como se define en los diarios de campo.

Quizás alguien, al leer estas líneas recuerde a su padre o su abuelo, y reconozca a José Lorente, Juan Morcillo, Juan Antonio Morcillo, Francisco López, Manolo López, José Martínez, Manolo Maestro, Antonio Martinez, Salvador López, Francisco Bleda, Juan Antonio Bleda, Juan Ruiz, Andrés López, Juan José Espada o Manuel Paco Villena, que así se llamaban los hellineros que participaron en la excavación.

listado peones

Conocemos sus nombres porque quedaron anotados junto con el salario recibido. También sabemos de las penurias de la época, que si se me permite la expresión—hacen heroica la campaña; una anotación indica que picos, palas y espuertas debían ser aportados por los propios obreros y varios escritos oficiales que fue necesario solicitar del Jefe de abastos de la provincia de Albacete que diese orden de suministrar (previo pago de su importe) víveres para trabajadores y arqueólogos, hacía poco tiempo que había terminado la guerra civil y había racionamiento. ¡Mucho han cambiado los tiempos! y todo con no ser éstos actuales demasiado benévolos con la arqueología, ni con el Tolmo.

Además de diversas catas en el cerro del Tolmo también se hicieron exploraciones en el del Lagarto, de la Torrecica, en el bancal del Estanco Viejo, en Zama, y en esos diez días bien aprovechados, excursiones a los abrigos con pinturas rupestres.

Sin embargo no era la primera vez que el Tolmo de Minateda y su entorno recibían visitas interesadas en desentrañar su pasado y rebuscar en sus ruinas. Que tengamos constancia escrita desde principios del siglo XX, pero las frecuentaciones han debido producirse en todas las épocas.presupuesto excavacion 1942

La ciudad fue, tras quedar abandonada a mediados-finales del siglo IX d.C., un magnifico lugar para el acopio de piedra, como ejemplifica la presa construida aguas arriba en el s. XVIII con sillares romanos del tiempo del emperador Augustoprocedentes, eso sí, de los derrumbes del baluarte de época visigoda (siglo VI d.C), pues no en vano los visigodos fueron los primeros en utilizar como cantera el propio cerro, como luego harían los habitantes de Minateda y del resto del entorno.

Pero volviendo al tema de la investigación, las primeras exploraciones de carácter científico son las de H. Breuil, quien tras el descubrimiento en 1914 de las pinturas del Abrigo Grande de Minateda (descubrimiento del que se cumple el centenario), visitó el yacimiento acompañado de Raymond Lantier; ambos realizaron, en una de sus visitas (fueron varias para completar los calcos del abrigo), la primera descripción, topografía y fotografías arqueológicas del sitio, que por los avatares convulsos —guerra civil española y guerra mundial—, no fueron publicadas hasta 1945 en el número 2 de la revista Archivo de Prehistoria Levantina; Federico de Motos excavó, en una de esas visitas (1915), parte de la necrópolis ibérica del Bancal del Estanco Viejo, satélite del Tolmo, cuyos materiales, las urnas funerarias y sus ajuares, vendió años después (1929) a la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Albacete para el Museo, donde se conservan desde entonces.vista1942

También por esos años, en 1917, visitan el Tolmo los profesores de la Universidad Central Hugo Obermaier y P. Wernet, acompañados por Benitez Mellado y Eulogio Varela Hervias, entonces estudiante, quien publicará al año siguiente en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, las primeras referencias sobre el Tolmo y la cerámica ibérica.

El Tolmo ya era un sitio conocido en los ambientes arqueológicos; de hecho, con posterioridad a estos años se produjeron expolios, denuncias, donaciones e intentos de excavación que no llegarían a fructificar hasta ese otoño de 1942.

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Blanca Gamo Parras es Licenciada con Grado Geografía e Historia, con la especialidad de Arqueología, por la Universidad Autónoma de Madrid. Su carrera profesional ha estado estrechamente vinculada al proyecto de investigación Tolmo de Minateda, del que forma parte desde 1989 y codirige desde 1989. Es autora de varios libros y numerosas publicaciones, muchas centradas en el estudio de la época altomedieval en el Tolmo de Minateda y otros yacimientos albaceteños. En la actualidad trabaja en el Museo de Albacete, como técnica de Museo.

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