Miércoles, 09 Julio 2014 08:10

La transformación del paisaje rural tras la fundación de la sede episcopal de Eio

. Por Julia Sarabia Bautista. 

El tradicional reparto más o menos equitativo que caracterizó al parcelario altoimperial, se transformó a partir de la época del emperador Diocleciano (finales del siglo III d.C.), en un paisaje rural de propiedades mucho más extensas, en manos de unas élites locales con un alto estatus económico que mantendrán, al menos en el interior de la Península, hasta comienzos del siglo V d.C. En apariencia, la evolución de los establecimientos agrícolas del campo de Hellín podría haber seguido este mismo proceso, detectado en otras áreas de la actual provincia de Albacete como Balazote. Este desarrollo socioeconómico del paisaje rural, se contrapone a lo sucedido en el ámbito urbano de El Tolmo, donde los trabajos arqueológicos sugieren el retroceso arquitectónico de la ciudad romana a partir del siglo II d.C., en beneficio de los asentamientos rústicos del valle circundante.

Ya en la etapa de transición entre la Antigüedad y la Alta Edad Media (a partir de los siglos V y VI d.C.), se detectan cambios en la configuración y gestión del espacio rural. Tras la disolución del Imperio romano y la creación de la Provincia Visigoda de Toledo, comienza el progresivo abandono de las villas y mansiones romanas, surgiendo nuevos poblados en altura (turris, castra, castella), que junto a las ciudades funcionarán como lugares centrales para el control y la gestión del territorio. También se empiezan a detectar nuevas aldeas campesinas y asentamientos estacionales.plano yacimientos

En el territorio de la ciudad visigoda de Eio, la arqueología ha demostrado cómo la gran mayoría de los asentamientos que surgen en este momento,  ocuparán los mismos espacios agrícolas explotados antes por los establecimientos romanos previos. Este es el caso por ejemplo de la aldea de época visigoda de Loma Eugenia, instalada a unos seiscientos metros al sureste de la antigua villa romana de Agra (Hellín) y a siete kilómetros al suroeste del Tolmo de Minateda.  Al igual que sucede con otras de las aldeas halladas en la comarca, como Loma Lencina (Tobarra), esta aldea se ubica en una suave loma de unos 6-7 metros de altura con respecto a la llanura, junto a la orilla sur de la rambla de Agra, y en un entorno agrícola propicio ya explotado al menos desde época altoimperial por los propietarios de la antigua villa. Además del espacio destinado a la vivienda de la comunidad campesina, existe una necrópolis parcialmente excavada en los años noventa, que ocupa la parte septentrional del asentamiento. En ella se documentaron unas treinta sepulturas cristianas, en las que se recuperaron algunos elementos de ajuar, como dos anillos de bronce y tres broches de cinturón con cronologías que van desde finales del siglo VI hasta pleno siglo VII.

El espacio ocupado por la aldea no parece superar las dos hectáreas y, a pesar de que por el momento no se han excavado las viviendas, en su superficie vemos aflorar algunos zócalos de mampostería que recuerdan a las estructuras domésticas altomedievales del Tolmo y Loma Lencina.loma lencina vano

Junto a estas comunidades aldeanas, en el ámbito rural de la nueva diócesis de Eio, cada vez son más frecuentes los datos que nos hablan de la existencia de otro tipo de establecimiento distinto al de la aldea, y que podría corresponderse con esos asentamientos en altura (turris, castra o castella) que junto a las ciudades, se convertirán en los nuevos centros para el control administrativo y la gestión fiscal del territorio. Si se confirmara la existencia de estos asentamientos en el medio rural durante los siglos V y VI d.C., podría indicar la permanencia en el campo Hellín de las antiguas aristocracias locales tardorromanas, que parece que mantendrán en mayor o menor medida las mismas propiedades ocupadas por las antiguas villas, aunque con un cambio en el tipo de residencia señorial.alboraj3 copia

Por el momento, no existen muchos datos arqueológicos que nos indiquen esta permanencia de las aristocracias locales sobre el paisaje rural del territorio de Eio (espacios residenciales significados, estructuras defensivas, depósitos de alimentos, etc). Sin embargo, gracias sobre todo a los datos toponímicos y a los obtenidos del reconocimiento arqueológico del terreno, se puede intuir su presencia en ciertos enclaves rurales. Este es el caso del asentamiento de Alboraj (Tobarra), que podría corresponder a uno de esos posibles asentamientos en altura, surgido probablemente entre finales del siglo VI e inicios del VII a unos doce kilómetros al norte del obispado eiotano. El hecho de que el topónimo signifique "la torre", y que muy cerca del yacimiento discurra el mismo eje viario que comunica la ciudad visigoda con el centro peninsular y la costa, nos confirma la función estratégica del sitio, permitiendo un control, dominio y acceso rápido desde el mismo a la capital de la diócesis. Los materiales arqueológicos recogidos en su superficie parecen indicar una continuidad del asentamiento hasta el siglo IX, lo que coincide con lo sucedido en la sede episcopal del Tolmo, transformada en una medina islámica en el 713, que será progresivamente abandonada a partir de finales del IX. Esto podría ser un dato añadido para su interpretación como castrum, ya que el papel jugado en la organización y control fiscal del territorio por parte de ciudades y castra en época visigoda pudo continuar hasta el desarrollo de los “distritos castrales” islámicos a inicios del siglo X, cuando culminan las nuevas formas de organización y explotación territorial islámicas. Será en este momento cuando empiezan a surgir nuevas formas de poblamiento en el campo de Hellín, con la presencia de los característicos asentamientos de altura fortificados (husûn), como el del Castellar de Sierra, un ḥiṣn islámico del que dependerían probablemente las alquerías o aldeas de Alborajico, Sierra o Cordovilla.

 

 

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Julia Sarabia Bautista es Doctora en Arqueología por la Universidad de Alicante, y es miembro del equipo de investigación Tolmo de Minateda desde 1998. En la actualidad es investigadora contratada en el proyecto "MEditerranean MOuntainous LAndscapes: an historical approach to cultural heritage based on traditional agrosystems" (MEMOLA); financiado por la Comisión Europea-FP7, y trabaja en la Università degli Studi di Padova (ITALIA). Ha centrado su investigación en la arqueología de los paisajes históricos y culturales, los patrones de asentamiento rural entre la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media en el sureste de la península Ibérica, la Arquitectura ornamental, la aplicación de técnicas de teledetección para el estudio de los paisajes, o la aplicación de Sistemas de Información Geográfica.

 

 

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