Miércoles, 10 Septiembre 2014 08:19

Madinat Iyyuh: El Tolmo de Minateda en el siglo IX

.por Sonia Gutíerrez. 

El relato publicado en semanas anteriores recrea el urbanismo islámico documentado durante los trabajos arqueológicos de El Tolmo de Minateda, a través de los ojos de Aixa, una niña musulmana que pudo vivir allí en torno al siglo IX de nuestra era. Se inspira en el descubrimiento de un barrio, formado por amplias casas, que ocupó el solar del antiguo complejo episcopal entre la segunda mitad del siglo VIII y la del IX, una vez que la iglesia fue abandonada y destruida.

En época islámica la ciudad se mantuvo viva y activa, hasta languidecer y quedar despoblada en el siglo X. Mucho tiempo después surgió un nuevo centro urbano en la región, Falyan, origen del actual Hellín, aunque el recuerdo de la desaparecida ciudad de Madinat Iyyuh quedo fijado en la toponimia y terminó por dar nombre a la aldea de Minateda y al propio cerro.estructuras altomedievales

Los personajes del relato (la propia Aixa, sus abuelos Muhammad y Mariam, sus padres Yusuf y Habiba, sus tíos y tías o sus vecinos) son ficticios, puesto que la arqueología de este periodo no proporciona testimonios personales ni epigráficos, como sí ocurría en el caso de las lápidas funerarias de época romana; por el contrario la mayoría de la tumbas visigodas e islámicas descubiertas carecen o han perdido cualquier identificación de la persona allí enterrada. No obstante, al igual que en capítulos anteriores, los datos materiales utilizados en el relato sí se corresponden con los descubrimientos arqueológicos realizados en las excavaciones.

Las casas islámicas excavadas, tanto en la zona de la basílica como en otros lugares del cerro, están formadas por varias habitaciones alargadas, agregadas a lo largo del tiempo en torno a un espacio abierto que hace las veces de patio. Es frecuente que varias de esas estancias tengan hogares de arcilla cerca los cuales aparecen diversos objetos y recipientes. La existencia de varios hogares, es decir, de habitaciones que son a la vez cocina y alcoba, en la misma vivienda sugiere que fueron ocupadas por familias extensas en las que convivían varias generaciones (abuelos, padres y tíos e hijos) con más de una unidad conyugal (padres e hijos ya casados, por ejemplo). En esta recreación Aixa ocupa la casa central de una manzana de tres viviendas construida sobre el antiguo palacio episcopal, que ha sido excavada y estudiada. Los datos estratigráficos nos han permitido reconstruir la secuencia en que fueron construidas y atestiguar, que en este caso,  la casa creció y se conformó a partir de una primera habitación.HALLAZGOS 55078 C copia

Otros indicios se reflejan también en nuestro relato: las habitaciones suelen estar rehundidas respecto al nivel del patio y cuentan con una sola puerta, debieron utilizar cubiertas vegetales y poca teja, que sí se empleó en la iglesia visigoda. En el interior de las casas o en sus patios suelen aparecer molinos de mano y hornillos de pan, así como material arquitectónico romano o visigodo reempleado; al menos en una vivienda se halló un capitel visigodo reutilizado como asiento o poyete, mientras que en otras se documentan discos de piedra perforados que, atravesados por una varilla de madera, constituyen rústicos husos con los que las mujeres hilaban la lana, y que se conservan todavía en el norte de África.

En el interior de algunas de esas casas de época islámica (siglos VIII-IX) se han hallado hebillas de cinturón típicas de la vestimenta visigoda (segunda mitad del siglo VII). En términos genérales las hebillas dejaron de utilizarse paulatinamente en la vestimenta islámica medieval de la Península Ibérica; por ello su aparición esporádica en contextos más modernos puede explicarse por una perduración de su uso o por la conservación de piezas “antiguas”, como nos sugiere el relato atribuyéndola al padre godo del anciano Qasi al-Qutí.

Estos y otros indicadores sugieren un proceso paulatino de aculturación de las poblaciones romano-visigodas, producido tras la llegada e instalación de los conquistadores árabes y bereberes. Estos nuevos pobladores llegaron ya islamizados a principios del siglo VIII, en ocasiones acompañados de sus familias, trayendo una nueva fe, el Islam, y una nueva lengua, el árabe.  Las poblaciones cristianas pactaron y fueron respetadas, iniciándose un proceso de intercambio cultural del que la arqueología deja abundantes testimonios: se introdujeron nuevos hábitos culinarios y en consecuencia aparecieron nuevas formas cerámicas para beber (como los jarros de un asa donde Mariam, la abuela de Aixa, servía la leche) y cocinar, como los nuevos hornos de pan destinados a cocer tortas de pan sin levadura, del tipo de las que aún hoy se consumen en el mundo árabe. inhumacion islamica2

Las excavaciones realizadas en la necrópolis norte (utilizada en época ibérica, romana y medieval) demuestran que al menos durante los primeros años de la presencia islámica en la zona, el mismo cementerio se utilizó indistintamente por parte de musulmanes y cristianos. Este dato, muy inusual a partir del siglo X cuando ya los cementerios se separaban según confesión religiosa en al-Andalus (el nombre árabe con el que se conoció la Península Ibérica durante la Edad Media) no debe sorprendernos, ya que se constata también en otros yacimientos ejemplificando la paulatina conversión de ciertas familias a la nueva fe.

La difusión temprana del árabe como nueva lengua dio lugar a un dialecto que los lingüistas llaman romanandalusí (el árabe muy influido por expresiones y palabras latinas que se habló en al-Andalus) y que dejó numerosas huellas en el español actual.  Algunos de esos tempranos testimonios han aparecido en graffiti escritos sobre paredes y cerámicas, como ocurre en  una gran tinaja en la que el alfarero escribió  “amal al-Jarrás” que no significa otra cosa que “hecho por el jarrero” y que nos ha servido para recrear al alfarero que pudo cocer sus cerámicas en el horno construido sobre las ruinas de la  propia iglesia y que, como cuenta el ficticio personaje,  descubrió una tumba  de la vieja iglesia.  De la misma forma, la excelente memoria del anciano narrador nos permite ilustrar el proceso de abandono, expolio y destrucción que sufrieron catedral y palacio durante el siglo VIII, hasta convertirse en un barrio. Sus columnas y ventanas robadas sirvieron para construir nuevos edificios y algunas de sus habitaciones (la sacristía y el baptisterio, por ejemplo) acogieron viviendas. En una de ellas se hallaron enterradas parte de las lámparas y objetos litúrgicos que ahora pueden admirarse en el Museo de Albacete, junto con cerámicas y otros objetos.

Estas piezas nada valen fuera de su contexto y nunca sabremos quién ni porqué fueron olvidadas allí, pero tampoco nos preocupa, ya que el objetivo de nuestros trabajos no es descubrir tesoros ni contar historias fabulosas de gentes imaginadas. Lo que perseguimos es conocer nuestro pasado, comprender cómo era la vida entonces, reconstruir  los procesos y cambios históricos a través de sus restos materiales  y devolver a la sociedad este patrimonio arqueológico para su conocimiento y disfrute, explicando a las generaciones futuras que somos, como El Tolmo de Minateda, el producto de un sinfín de herencias diversas, pero igualmente enriquecedoras, a las que debemos el respeto del conocimiento.

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Las casas y restos a las que se refiere el texto son visibles en el Parque arqueológico, y se explican en su centro de interpretación, mientras que la mayoría de los objetos evocados se encuentran en los museos de Albacete y de Hellín.  Los datos que permiten construir esta evocación han sido publicados en formato científicos por el equipo científico y pueden ser consultadas por los lectores interesados en revistas y repositorios. Entre otras pueden  verse:

ABAD CASAL, L.; GUTIÉRREZ LLORET, S., GAMO PARRAS, B. y CÁNOVAS GUILLEN, P. 2012: “El Tolmo de Minateda (Hellín, Albacete, España): un proyecto de investigación y puesta en valor del patrimonio”. Debates de Arqueología Medieval. N. 2 (nov. 2012), 351-381.  http://www.arqueologiamedievaldebates.com/articulo-46/el-tolmo-de-minateda-(hellin-albacete-espana):-un-proyecto-de-investigacion-y-puesta-en-valor-del-patrimonio

GUTIÉRREZ LLORET, S., 2011: “El Tolmo de Minateda en torno al 711”, 711. Arqueología e Historia entre dos mundos,  Zona arqueológica, 15, vol. I, 355-374.

GUTIÉRREZ LLORET, S. 2012: “Gramática de la casa. Perspectivas de análisis arqueológico de los espacios domésticos medievales en la península Ibérica (siglos VII-XIII)”, Arqueología de la Arquitectura, 9, enero-diciembre 2012, 139-164.

GUTIÉRREZ LLORET, S. y CÁNOVAS P. 2009: “Construyendo el siglo VII: arquitecturas y sistemas constructivos  en el Tolmo de Minateda”, en L. Caballero, P. Mateos, y Mª-A. Utrero, (eds.), El siglo VII frente al siglo VII. Arquitectura, Anejos de AEspA XLVIII, 91-131.

GUTIÉRREZ LLORET, S. y CAÑAVATE V., 2010: “Casas y cosas: espacios y funcionalidad en las viviendas emirales del Tolmo de Minateda (Hellín, Albacete)”, Cuadernos de Madīnat al-Zahrā, 7 ,125-50.

 

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Sonia Gutiérrez Lloret es catedrática de Arqueología  en la Universidad de Alicante y miembro del Instituto de Estudios Albacetenses. Participa en las excavaciones de El Tolmo de Minateda desde 1988 y las codirige desde 1990.  Sus principales líneas de investigación se centran en el poblamiento, la edilicia y la cultura material altomedieval e islámica, así como en el proceso de islamización y la formación del temprano al-Andalus. Tiene publicados numerosos libros y artículos en medios especializados, entre los que destacan sus estudios arqueológicos sobre La Cora de Tudmir y sus reflexiones sobre la arqueología medieval y postmedieval. Participa habitualmente en reuniones científicas, exposiciones y seminarios. Ha dirigido diversos proyectos de investigación centrados preferentemente en la Antigüedad Tardía, al-Andalus y el medievo, entre los que destacan las excavaciones y puesta en valor del Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda de la JCCM  y del yacimiento medieval de El Castellar de Elche con el MARQ, la participación en el proyecto Tusculum de la EEHA de Roma y en el estudio de los Pecios Sarracenos de Provenza con el L’Inrap. En la actualidad dirige un proyecto de investigación sobre  Espacios domésticos y vida social de la antigüedad al Medievo del MINECO.

 

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