Miércoles, 24 Septiembre 2014 08:20

Yo tampoco lo vi, pero me dijeron que se hizo rico cuando encontró una orza llena de monedas de oro

-por Blanca Gamo Parras-  

El grueso de las monedas romanas aparecidas en las excavaciones del Tolmo de Minateda son monedas tardías, desde fines del s. III hasta principios del V d.C., y no porque este periodo (el Bajo Imperio) tenga presencia en construcciones, cerámicas etc.; ahora la ciudad debía vivir un gran letargo si no era un abandono completo.

Estas monedas aparecen en contextos visigodos e incluso islámicos. ¿Y por qué?, pues porque estos pequeños bronces (algunos tienen un escaso diámetro de 1,5 cm.) estuvieron en uso durante los primeros tiempos medievales, una realidad que de no haber excavado y secuenciado, no habríamos podido siquiera intuir. Del total de monedas exhumadas, más de la mitad corresponden a bronces bajo imperiales, sobre todo del s. IV d.C. Al reino visigodo de Toledo le venía bien: si había moneda pequeña para la mayoría de los intercambios, el Estado —habitualmente débil e inestable— se ahorraba tener que emitir circulante. Para las compras cotidianas no se usaban los grandes valores (unas monedas que la mayoría nunca debió tener en sus manos, al igual que ocurre hoy día, cuando muchos conocemos sólo por referencias o hemos visto únicamente en imágenes los billetes de 500 euros).

Algunas de estas monedas en circulación tenían incluso referencias explícitas a Roma, como una conmemorativa de la Urbs emitida por Constantino El Grande (333-337 d.C.) que en el anverso muestra a Roma (como una diosa) vistiendo yelmo coronado con penacho de pluma y manto imperial y la leyenda ROMA VRBS; mientras que por el reverso la imagen es la de la loba capitolina con gemelos Rómulo y Remo y dos estrellas sobre ello. ¡No importaba!, al fin y al cabo los visigodos se consideraban los herederos del Imperio Romano.modnedas medievales -2

Pero en la ciudad visigoda, que fue —no lo olvidemos— sede episcopal, también han aparecido monedas propias del reino visigodo, trientes acuñados por los reyes Ervigio, Egica y Witiza, los del último con tan poca cantidad de oro en su composición, que más bien parecen monedas de plata. La de Ervigio muestra al soberano de perfil alzando la cruz como símbolo de la profunda unión de la Iglesia y el Estado; no en vano los obispados (como el de Eio) cumplieron otras funciones además de la religiosa y pastoral: en muchos casos los obispos eran los encargados de administrar el territorio, recaudar impuestos e incluso administrar justicia. Y junto a los trientes y las monedas tardorromanas circularon otras, como muestra una pequeña de bronce con valor de 4 numi, una moneda que se emitió en Carthago Spartaria (Cartagena), la capital de la provincia bizantina en Spania durante el tiempo de ocupación de los imperiales en la Península Ibérica; en este caso, de nuevo su contexto de aparición es más moderno, islámico (s. IX), por lo que es posible que funcionase a la vez que los feluses musulmanes de bronce ya que su aspecto asemeja a la de esta gruesa moneda, aunque como bien señala Carolina Domenech “…suponiendo que la presencia de la cruz no fuera un inconveniente para los recién islamizados habitantes de El Tolmo.”modnedas medievales -3

La conquista islámica y el posterior tratado de paz (Pacto de Teodomiro o Tudmir de 713), modificó radicalmente el devenir de las gentes del Tolmo, un nuevo estado, unos nuevos gobernantes, una nueva religión, una nueva lengua…, y sus efectos también se dejaron notar en la circulación monetaria. Ademas de los feluses (alguno de ellos acuñado muy pocos años después de la conquista en la ceca de al-Andalus, es decir en la Península), aparece una nueva moneda, el dirham de plata, con ambas caras epigráficas…ya ha pasado el tiempo de las imágenes y llega el de los textos…, que en muchos casos aparecerá partida en cuartos para servir así en las transacciones cotidianas.modnedas medievales -4

Y otra vez hay monedas “exóticas” que certifican unas relaciones comerciales y personales que van más allá de lo que podríamos suponer a priori. A Madinat Iyyuh llegaron monedas de sitios lejanos, como un dirham emitido en Persia por el califa abasí de Las mil y una noches, Harun al-Rasid, o la moneda carolingia acuñada en la Marca Hispánica a nombre de Carlomagno, que además está partida, es decir que estaba perfectamente integrada en la circulación habitual y funcionaba como los dirhames, y como ellos se troceó.

Augusto, Constantino I, Juliano el apostata, Witiza, Harun al-Rasid, Carlomagno, Abd-al-Rahman II… y también Alfonso I de Aragón, Felipe IV, Fernando VII o la II República, son algunos de los personajes que han aparecido a lo largo de estos más de veinte años de excavaciones en el Tolmo de Minateda. Su historia y también la de quienes poseyeron sus monedas está ahí, solo hay que desentrañarla y entender quienes son y que significan.

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Blanca Gamo Parras es Licenciada con Grado Geografía e Historia, con la especialidad de Arqueología, por la Universidad Autónoma de Madrid. Su carrera profesional ha estado estrechamente vinculada al proyecto de investigación Tolmo de Minateda, del que forma parte desde 1989 y codirige desde 1989. Es autora de varios libros y numerosas publicaciones, muchas centradas en el estudio de la época altomedieval en el Tolmo de Minateda y otros yacimientos albaceteños. En la actualidad trabaja en el Museo de Albacete, como técnica de Museo.

 

 

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