Jueves, 05 Septiembre 2013 10:00

La primera noticia es la que cuenta

Durante estos días de vacaciones he tenido la posibilidad de ver el telediario de algunas televisiones generalistas y me ha sorprendido el relativismo con el tratan algunas noticias. Por poner un ejemplo, hablaré de la situación de conflicto que vive Egipto, donde alguna de las televisiones nos ofrecen imágenes y comentarios en las que los “hermanos musulmanes” aparecen masacrados por el ejército egipcio.

En mi opinión, ni los Hermanos Musulmanes son hermanitas de la caridad, ni los componentes del ejército son unos hijos de Satanás; los primeros se aprovecharon de un movimiento social aperturista e intentan hacer de Egipto una teocracia como Irán. Los segundos quieren mantener los privilegios con los que han gozado en los últimos 50 años y camuflar una dictadura corrupta en una especie de pseudodemocracia que conviva con la mayoría islámica.

Pero, como siempre, los que padecen esta lucha de poder es el pueblo. Es el padre de familia que ve cómo en esta situación no llegan turistas, y no hay dinero que llevar a casa. Las otras víctimas son las minorías religiosas, en Egipto concretamente los cristianos, que no solo han visto reducidos sus derechos, relegados como ciudadanos de segunda, sino que han sido víctimas de ataques terrorístas, soportando un aumento de las agresiones a iglesias católicas coptas.

Al final, la “primavera árabe” parece transformarse en un gélido invierno, pero este es un tema que se aleja de lo que quería hablar en un principio, la forma de dar las noticias que tienen algunas televisiones. ¿Qué hay detrás de ese relativismo informativo?, ¿se hace por ignorancia o dejadez a la hora de trabajar en la noticia?, ¿existe una intención de “formar” a la opinión pública?. En mi opinión, hay algo de cierto en todas estas cuestiones. A diario veo cómo la gente que me rodea se queda con la primera información que lee o escucha y no la contrasta.

Los medios de comunicación deben ser más cuidadosos a la hora de dar la información y nosotros, como receptores, debemos comparar lo que nos cuentan y no quedarnos “con lo primero que nos ponen en la tele”.

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