Miércoles, 04 Febrero 2015 08:13

Podría ser peor

Nada tengo en contra de Nacho Guerreros, ese actor, conocido por Coque por muchos, y por “el portero de La que se avecina” por la mayoría. Ni siquiera en cuanto a su elección como presentador de la revista Tambor el próximo Miércoles de Ceniza.

He de decir que la elección me parece desacertada, cierto, pero no por los argumentos que he leído y escuchado en los últimos días. No es un error porque sea un actor, porque sea famoso o porque ni sepa ni sienta dónde está Hellín y por qué se toca el tambor aquí. Tampoco lo es porque venga cobrando –hasta donde yo sé esto no es así, y solo se le pagarán los gastos derivados del viaje-, o porque se le conozca por interpretar un personaje cómico bastante surrealista –seguramente si viniera José Coronado no se habría criticado tanto-.

Es un error por lo que ha motivado la elección. Sin duda, con esta invitación se espera que los medios de comunicación se hagan un mayor eco del acto y por ende de nuestra tamborada. Lo dudo. Pero además me pregunto para qué. El desacierto es pensar que la Semana Santa y la Tamborada de Hellín son la tabla de salvación para los problemas económicos y sociales de nuestra ciudad.

Cierto es que a todos nos gusta que se nombre Hellín en la televisión. ¿A quién no le hace ilusión una simple alusión aunque sea en el mapa del parte meteorológico? Pero hay formas y maneras de hacerlo. Para mí la única válida es a través del trabajo.

Hace poco me enteré del verdadero motivo por el que nuestro vecino pueblo del norte es citado con tanta profusión en la televisión nacional. Si, uno de los guionistas más prolíficos, creador de los diálogos de series como “Farmacia de Guardia” o “Cuéntame” tiene orígenes tobarreños. Pero Eduardo Ladrón de Guevara, nacido en Madrid, comenzó a intensificar sus lazos con el pueblo vecino después de que, intrigado por las primeras alusiones televisivas, un vecino, hombre de Semana Santa, se puso en contacto con el escritor y lo invitó a varios actos. Quizá no sea casualidad que a partir de entonces el guionista no hable solo de Tobarra como el pueblo en el que nació su padre.

Ese trabajo callado al final dio sus frutos, que, además son fructíferos a mucho más largo plazo que el que pueda reportar la negociación con un representante de un conocido actor. Para lo que sí servirá, seguramente, es para que el próximo 18 de febrero la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción acoja a cientos de curiosos y estudiantes de la ESO que nunca antes habían asistido al acto de presentación de revistas y carteles.

Estoy convencido que Nacho Guerreros, sí, me refiero al “portero” hará una presentación correcta. Al fin y al cabo tiene tablas e imagino que se habrá documentado con la extensa documentación que sobre la Tamborada hay colgada en internet. Ironías aparte, creo que saldrá del paso, ya veremos si con nota, dependiendo de lo serio que se haya tomado el encargo.

Pero como decía Igor en El jovencito Frankenstein “podría ser peor”. Al menos el presentador se gana la vida con su trabajo, seguramente meritorio, por otro lado. Peor hubiera sido contar con la presencia de un famosillo de photocall. Podemos dar gracias a que buena parte del famoseo de vergüenza nacional está ahora mismo encerrado en una casa en Guadalix de la Sierra.

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