Viernes, 13 Marzo 2015 07:41

Revolución

Las últimas decisiones que han motivado dispares pareceres y acontecimientos varios en el seno de la Asociación de Peñas de Tamborileros, no han hecho otra cosa que revitalizar las dudas que desde hace años arrastro sobre el cometido de este colectivo y la necesidad de su existencia.

La Asociación de Peñas de Tamborileros de la Semana Santa de Hellín ni organiza la Semana Santa ni representa a los tamborileros hellineros, o, al menos, a la mayoría de ellos. Representa a Hellín de forma oficial sólo en los actos organizados por el Consorcio Nacional del Tambor y el Bombo, y su actividad se desarrolla en el error, como ocurre con la Asociación de Cofradías y Hermandades, de considerar las tamboradas como algo ajeno a la Semana Santa.

Te guste o no, disfrutes con una vertiente más que con la otra, nadie puede negar que todo es Semana Santa, y ni las procesiones ni las tamboradas por sí solas tendrían la misma repercusión que el conjunto. Cada vez que se pone eso de “Semana Santa (Tamboradas)” un gatito blanco muere, por mucho que venga así la Declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional. ¿Tendrían que poner en todos los documentos oficiales de la Asociación de Cofradías la coletilla “Semana Santa (Procesiones)”?

Nos empeñamos en dividir, y eso es un error. Me pregunto si no sería posible una única asociación que velara por los intereses de toda la Semana Santa. Al fin y al cabo todo convive en la misma variable espacio-tiempo. Estoy convencido que sería una medida beneficiosa a la hora de mejorar la organización de esta fiesta y sobre todo si hablamos de cuartos.

La Asociación de Cofradías aprobó un presupuesto para 2015 de 39.550,90 euros. Esos casi 40.000 euros se desglosan, en la partida de gastos, en más de una veintena de conceptos, entre los que destacan por su cuantía los 14.555 euros correspondientes a los trabajos de imprenta, los 2.500 y 2.000 euros respectivamente para el donativo y la seguridad de la Parroquia de la Asunción, o los 1.200 euros destinados al Concurso de Cartel para la Semana Santa 2016. El resto son gastos corrientes, financieros, seguros, correspondencia, etcétera. En cuanto a los ingresos, la partida más importante corresponde a los 20.000 euros de subvención del Ayuntamiento de Hellín, los 9.000 procedentes de la previsión de venta de revistas, los 6.000 euros en concepto de publicidad, o los casi 1.500 euros de remanente de ejercicios anteriores.

El presupuesto de este año de la Asociación de Peñas de Tamborileros está estimado en 29.550 euros, entre las partidas publicadas destacan las establecidas para la Revista Tambor y Carteles 10.000 euros, Record Guinness 6.000 euros, o los de oficina y gastos corrientes, 2.000 y 2.100 euros respectivamente. Las expectativas de ingresos ascienden a 31.100 euros entre subvenciones y ventas de loterías, revistas y merchandising.

Si sumamos ambas cuentas de ingresos y gastos tendríamos 69.100,90 euros de gastos y 67.600 euros de ingresos. Imaginemos que hay una única Asociación y que ésta solo tiene una sede que mantener (se ahorrarían casi 5.000 euros), se edita una sola revista y cartel (deduciendo unos 10.000 euros), se realiza un solo concurso (3.000 euros menos). Grosso modo unos 20.000 euros de ahorro, sin contar gastos financieros, seguros o una correspondencia que en buena parte dejaría de estar duplicada.

Los ingresos serían prácticamente los mismos, siempre y cuando las instituciones, continuaran subvencionando. Un ahorro que permitiría asumir nuevos retos o, por que no, profesionalizar algo esa hipotética asociación conjunta. Se podría incluso contratar a alguien para hacer el trabajo de gestión, que descargaría las agendas de los miembros de la juntas directivas que terminan con el hartazgo de un trabajo tedioso casi nunca reconocido.

Quizá el modelo organizativo de esa utópica institución tuviera que desarrollarse sin utilizar los existentes. Una Asociación de Semana Santa en la que se integrasen todos los estamentos que participan en ella, seguramente no como miembros natos, sino formando parte de un conglomerado de comisiones que se encarguen de determinados cometidos. Entre ellas, una dedicada a los tamborileros, pero no para organizarlos, sino para representarlos allí donde les reclamen, tal y como hacen ahora.

Ahora que se habla de unificar Ayuntamientos, ventanillas, e incluso criterios, no parece una propuesta descabellada, pero no deja de ser eso, una propuesta, que además sería volver a organizaciones en décadas pasadas. Quizá haya llegado el momento que esos a los que se les llena la boca hablando de “engrandecimientos” demuestren que lo sienten y que salir en la foto no es lo más importante en cualquier revolución.

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