Lunes, 18 Mayo 2015 18:44

La importancia de las elecciones

El próximo día 24 de mayo quizás nos enfrentemos a los comicios más trascendentales desde los del 15 de junio de 1977, primeros de la segunda época de la democracia en España, a pesar de que son municipales y autonómicos solamente. Sin embargo, la situación política de nuestro país ha cambiado radicalmente en los últimos ocho años. El gobierno de un presidente irresponsable y con nula inteligencia rayando en la idiocia como Zapatero nos llevo a una crisis económica y de identidad nacional como no se había conocido desde que terminó la guerra civil. A continuación, el mandato de Rajoy, persona vaga, presuntuosa y ávida de poder, rodeada de aduladores y de una vicepresidenta insaciable que no descansará hasta quitarle el puesto, ha rematado el trabajo de su predecesor. Salvo en el plano económico, con innegables resultados positivos conseguidos a base de exprimir a la clase media con su vampiro Montoro, la tan esperada regeneración democrática no se ha producido, a pesar de disponer de una mayoría absoluta holgada. Los jueces los siguen nombrando los políticos, la Administración no ha adelgazado lo más mínimo, la corrupción galopante se ha extendido por todos los grandes partidos a nivel nacional y, en algunos casos, autonómico o municipal. En fin, un auténtico desastre. Desde Fernando VII e Isabel II no nos habíamos topado con dos inútiles semejantes.

Toda esta situación ha traído como consecuencia un tremendo malestar en la mayor parte de la ciudadanía. Diría más: los españoles estamos muy cabreados. Por esta causa han aparecido nuevos movimientos políticos que intentan recoger y aglutinar a los descontentos: Ciudadanos, Podemos, Vox, UPyD, etc. Y los llamados partidos nacionales se están hundiendo porque no saben regenerarse: PP, PSOE e IU.

¿Qué hacer en estas elecciones municipales y autonómicas? ¿A quién votar? Desde mi punto de vista hay que serenarse y meditar muy bien a quien vamos a elegir. Yo personalmente lo que voy a hacer es pasar a los candidatos (sean del partido que sean) por tres tipos de filtros, a saber:

- Que sean personas no implicadas en casos de corrupción.

- Que sean personas con curriculum, que hayan trabajado en la Administración o en la Empresa privada, buenos gestores y administradores. No me gustan los políticos profesionales sin experiencia de haberse buscado las habichuelas con un trabajo honrado. Ni tampoco me gustan los que quieren vivir de la política de por vida, como si fuera un trabajo cualquiera. Y no digamos los visionarios, los que prometen cosas que saben perfectamente que no van a poder realizar por falta de medios o de competencias.

- Que los partidos a los que representan sean defensores de la libertad individual, de los derechos civiles  y de la propiedad privada, de la educación y la sanidad pública pero también del derecho a la educación y sanidad privadas; en fin de la intervención mínima del Estado en los asuntos particulares de los ciudadanos.

Mi opinión es que, una vez pasados estos tres filtros, poco importa el que los candidatos pertenezcan a partidos ahora mismo considerados corruptos o en decadencia, o que sus líderes nacionales no nos convenzan. Estas son unas elecciones municipales y autonómicas y lo que, a nivel de organización nacional, nos puede repeler en un partido, puede ser bueno a nivel local o regional. Porque en todos los partidos hay personas competentes y honradas. Lo importante es comprobar que los que se presentan en nuestra circunscripción lo son. Es en este momento en el que hay que seleccionar aquellos candidatos que más nos convenzan.

Pongamos el ejemplo del municipio de Hellín (seis candidaturas). Si aplicamos el filtro de la honradez creo que todos lo superarían. No así el de la libertad individual y los derechos civiles, donde hay dos formaciones que toman como ejemplo de libertad y democracia a las dictaduras de Venezuela y Cuba. Yo no quiero que mi país, mi región o mi municipio se conviertan en zonas donde uno no pueda expresarse libremente ni ganarse con su trabajo su patrimonio personal. Desde este punto de vista se caen de mi lista Izquierda Unida y Podemos (que se presenta como UCIN).

Aplicando el filtro de personas con experiencia y curriculum para el gobierno municipal creo que el Partido Independiente de Hellín no dispone de administradores ni de gestores con experiencia y eso es un hándicap que lo hace salir de mi lista.

Habiendo leído el programa de Ciudadanos en Hellín y, sin negar la experiencia profesional de su candidata, me parece que es visionario y que promete cosas que no se pueden cumplir por falta de medios materiales. No puedo votarlo.

Es claro que el PSOE de Hellín, para mí, representa fielmente el voto de izquierda en nuestra ciudad. Y su candidato Ramón García es persona seria y competente en su trabajo. Sus propuestas son muchas y variadas, pero no veo disposición en su programa para mantener férreamente el control del gasto del Ayuntamiento. Y eso me preocupa aunque, sin duda, lo veo como uno de los candidatos con más posibilidades.

El PP de Hellín ha gestionado el Ayuntamiento en los últimos cuatro años haciendo lo único que podía: administrar la ruina dejada por el gobierno municipal de la etapa anterior. Gracias a ello la deuda ha bajado de 42 a 27 millones de euros (un 35,7% menos). Se han pagado las facturas y se ha administrado bien. Este es un mérito indudable en su haber. He leído su programa y es el único que propone una bajada de los impuestos municipales. Positivo para los ciudadanos y para el comercio, porque si disponemos de más dinero que no proceda del crédito, nos lo gastaremos en nuestras tiendas sin temor a tener que devolvérselo al banco. O lo ahorraremos y eso servirá para financiar a nuestras Pymes. Manolo Mínguez y su equipo, que han trabajado con denuedo, se merecen gobernar cuatro años más para intentar hacer lo que, por falta de medios materiales, no han podido culminar en este período que ahora concluye.

En este análisis que he hecho os daréis cuenta de que me importa poco lo que pasa en el PP a nivel nacional (Bárcenas, Rato, Gurtel) y lo mal que considero a Rajoy, como tampoco me importa la corrupción del PSOE e IU en Andalucía con los casos de los ERE y la formación. Aquí estamos votando a los candidatos de nuestro municipio y no hay que estigmatizarlos por pertenecer a los llamados partidos nacionales clásicos. Si pasan los tres filtros, según mi criterio absolutamente personal e intransferible, se les puede votar sin ningún complejo. Otra cosa será cuando se celebren las elecciones a nivel nacional en noviembre o diciembre. Eso es harina de otro costal. Ya hablaremos de ello en su momento.

Por cierto, y para rematar este largo artículo: ninguno de los programas (creo y si no es así ruego que me lo hagan saber para rectificar) contempla la redacción de una Ordenanza Municipal sobre las Procesiones de Semana Santa y el Tambor en Hellín (que organice nuestra Semana de Pasión) mediante la creación de una comisión con representantes de todos los partidos, Asociaciones de Cofradías y Tamborileros y otras fuerzas vivas. Y me parece muy mal. La seguiré reclamando por los siglos de los siglos. Amén.

De compras