Lunes, 25 Mayo 2015 13:41

Lafiestadelademocracia.es

La saciedad semántica es una teoría acuñada por el doctor en psicología estadounidense Leon Jakobovits James que viene a decir que la repetición de una frase, palabra o expresión de forma continuada y en un espacio de tiempo muy determinado y concreto, pierde todo el sentido para el oyente, quien lo procesa como un discurso vacío de contenido.

Este fenómeno suele sucedernos, de forma cíclica y sin margen de error, cada 22 de diciembre con la frase “por-lo-menos-tenemos-salud”, y en la celebración de elecciones (a todos los niveles) con la expresión “la-fiesta-de-la-democracia”.

Pero a veces ocurre, que la Divina Providencia, el karma, o vete a saber qué, se alía con la conducta humana, y lo que se venía tanto tiempo anunciando, tiene lugar, sin casi haber procesado el mensaje en cuestión.

Y esto, precisamente, es lo que ha ocurrido este 24M, sospechosamente coincidente con la celebración cristiana de la fiesta de Pentecostés, cuando “la-fiesta-de-la-democracia” se ha hecho presente, cual Espíritu Santo, produciendo una total disrupción en nuestro anquilosado sistema político dominado por dos únicos partidos de corte tradicional. Ha sido tal la magnitud de la fractura, que algunos, incluso, no han podido evitar ser arrollados por la infravalorada “fiesta-de-la-democracia”.

Lo que ha ocurrido este 24M, qué seguro pasará a la historia de la democracia española, ha sido lo suficientemente importante como para que la “jornada de reflexión” se traslade al día posterior del proceso electoral, debiendo aplazar la llamada “resaca electoral” sine die.

A partir de hoy se abre paso una nueva forma de hacer política, esa que nunca debió desaparecer, esa que se hace de frente y no de espalda a los ciudadanos. Porque los políticos deben volver a los orígenes, cuando se hizo posible la transición en España, cuando realmente tenían claro, como dice la Constitución, que la soberanía nacional reside en el pueblo y que el pueblo es el único legitimador de la función política.

Muchos alcaldes desterrados tras el 24M han de comenzar un proceso de regeneración sentándose ante un diccionario y buscando el significado de palabras, como “convergencia”, “trabajo”, “responsabilidad” y “humildad”. Ya no sirven las excusas como herencias envenenadas o de unidad de partido.

El pueblo ha expresado su rabia y no le faltan razones.

La revolución está en marcha.

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