Jueves, 26 Septiembre 2013 15:38

Adolescentes y familia

Cuando una familia “llega a la adolescencia” todo el sistema familiar tiene que hacer reajustes para adaptarse a la nueva situación.

Hasta ahora hemos utilizado como padres estrategias que nos han sido más o menos útiles para que nuestro hijo/a responda de una forma adecuada a nuestras peticiones. Pero al llegar a la adolescencia, nuestro niño/a  ya no responde, ya no entiende…¿qué está pasando?

Se habla de que los padres y el adolescente parecen hablar diferentes idiomas, y en cierto modo, esto es así, ya que los padres seguimos empeñados en hablarles en términos que ellos consideran “infantiles” y los hijos a su vez,  responden de una forma que poco o nada tienen que ver con su contenido,  es lo que llamo “ensayar a ser adulto”, la diferencia estriba en que siguen sintiendo como niños, aunque a simple vista nos parezca paradójico.

Los padres dejamos de ser sus únicos modelos de referencia y el adolescente se empeña en desacreditarnos incesantemente con frases como “tú no entiendes de qué va esto”, “eres muy antiguo”; y en resaltar nuestros errores (parecen estar al acecho del mínimo fallo). Todo esto es fruto del afán diferenciador que les irá permitiendo reafirmar su forma de ser, su personalidad adulta.

En esta etapa de la vida de nuestros hijos, la percepción que tienen de la unidad de sus padres  en cuanto a su educación, es de vital importancia, aunque éstos estén separados como pareja. Pensad que si los padres no “reman” hacia el mismo lado, el adolescente siempre tenderá a posicionarse del lado que más beneficios inmediatos le aporte, aunque signifique una inadecuada educación y unas consecuencias nefastas para él.

Por tanto, dialogar entre la pareja las normas y las respuestas a las peticiones del adolescente es de suma importancia, comunicándole la decisión sin fisuras. De este modo quizá no recurra a descargar la artillería pesada en su afán por salirse con la suya, a modo de chantajes emocionales, pataletas adolescentes, comparaciones “siempre odiosas” con otros padres… ya que vosotros tendréis "la sartén por el mango" y tendréis claro hasta dónde estáis dispuestos a llegar.

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