Sábado, 05 Septiembre 2015 08:47

En 2016 hará 2025 años

 

. por Lorenzo Abad Casal

Los pueblos suelen rastrear en sus orígenes para descubrir hechos y personajes con los que ennoblecerse. Algunos son ciertos, pero muchos inventados. A lo largo de la Edad Moderna, los llamados ‘Falsos Cronicones’ --manuscritos supuestamente descubiertos en lugares recónditos, que contenían historias inventadas con este fin-- llenaron los pueblos de España de héroes, fundaciones mitológicas, hechos milagrosos y venidas de santos, que en ocasiones arraigaron profundamente en la mentalidad popular. Hércules, Brigo, Túbal, San Pablo y Santiago, entre otros muchos, se habrían paseado por toda Hispania fundando ciudades, templos o comunidades por doquier.

La crítica histórica ha ido poniendo las cosas en su sitio  y hoy la mayor parte de aquellas historias son referidas como eso, como anécdotas del pasado. Pero algunas fueron reales, o al menos tuvieron una base real. Y junto a ellas se han ido desarrollando otras nuevas, descubiertas por la investigación histórica y por la Arqueología.

Una de éstas es la que se refiere a nuestro Tolmo de Minateda, que desde el desconocimiento más absoluto ha llegado a ser uno de los yacimientos de referencia para la arqueología de Castilla-La Mancha. Cuando comenzamos las excavaciones en 1988 apenas se sabía algo de él, pero poco a poco nuestro conocimiento se fue ampliando. En los primeros años nos sirvieron de apoyo unos sillares con grandes letras que iban apareciendo en El Reguerón.

Hoy sabemos que se trataba de una inscripción monumental inserta en un muro de sillería que ennoblecía, al tiempo que cerraba, el acceso a la ciudad.  Y que se había construido precisamente para celebrar la concesión del estatuto municipal a esta ciudad. Una ciudad cuyo nombre es casi con toda seguridad Ilunum, aunque hasta que no aparezca algún epígrafe con el nombre completo no tendremos la certeza absoluta. Sí que la tenemos, en cambio de la fecha de concesión del estatuto municipal y de la construcción del muro de sillería que cerraba el Reguerón.

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Esta fecha viene precisada en dos partes de la inscripción. La primera indica que se hizo el año en que Nerón Claudio Druso y Tito Quinctio Crispino fueron cónsules. Y la segunda nos dice que tuvo lugar durante la decimoquinta Tribunicia Potestas del emperador Augusto. El año 9 antes de nuestra era, en el primer caso, y entre el 26 de junio y el 31 de diciembre de ese mismo año, en el segundo. El emperador recibió su XV TP el 26 de junio del año 9 y no tomaría la siguiente hasta el 26 de junio del año 8. Por tanto, del cruce de ambas dataciones se deduce que el hecho que se celebró en El Tolmo de Minateda tuvo lugar entre el 26 de junio y el 31 de diciembre del año 9 antes de nuestra era.

En 1991 se cumplieron dos mil años de tal evento. En ese momento pudimos haber celebrado el bimilenario del Tolmo de Minateda, junto con el de otras ciudades fundadas en la misma época. La mayor parte de estas celebraciones se hicieron de manera aproximada, porque pocas pueden presumir de una fecha tan exacta como la del Tolmo de Minateda.

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Eran años buenos, las excavaciones marchaban a buen ritmo, las instituciones, incluido el Ayuntamiento, estaban volcados en ellas… Hubiera sido un buen momento. ¿Por qué no lo celebramos? Por una razón muy sencilla. Porque todavía no lo sabíamos con seguridad. Los sillares habían ido apareciendo aquí y allá a lo largo de las primeras campañas, poco a poco iba quedando claro que la inscripción monumental correspondía a un Emperador, que ese Emperador era Augusto y que la fecha estaba en torno a esos años. Pero no fue hasta poco después, cuando apareció reutilizado en una pequeña presa al norte de Minateda uno de los sillares, cuando se resolvió definitivamente la cuestión. Su inscripción, muy gastada, terminó de darnos la clave, de confirmar que efectivamente aquel hecho había tenido lugar en el año 9 antes de nuestra era.

No celebramos los dos mil años, pero sí podemos celebrar los 2025. 2025 años desde que la ciudad del Tolmo de Minateda adquirió la categoría de municipio, desde que pasó a integrarse en la red de ciudades romanas privilegiadas, desde que adquirió su nombre definitivo. Mucho ha llovido desde entonces. Lo que era una floreciente ciudad se abandonó poco a poco, resurgió con fuerza en época visigoda, se convirtió en obispado, se llenó de edificios brillantes… Mantuvo este vigor durante los primeros años de la ocupación musulmana, pero volvió a languidecer hasta su abandono definitivo. De eso hace algo más de mil años.

En 2016 se cumplen 2025 años de su fundación municipal. Veintiocho desde que comenzaron las excavaciones que han hecho posible su conocimiento. Y cinco desde que el Parque Arqueológico quedó listo para su apertura al público. Ojalá la conmemoración de esta efemérides suponga un acicate para que por fin el Parque pueda abrirse a la contemplación y disfrute de todos aquellos que están interesados en la historia y en la cultura.  

 

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Lorenzo Abad Casal es Doctor por la Universidad de Sevilla (1976). Profesor ayudante de Arqueología y encargado de curso en las Universidades de Sevilla, Cádiz y Complutense, adjunto en la de Córdoba, agregado en la de Valencia y catedrático en la de Alicante, a la que se incorporó en 1979 y en la que sigue ejerciendo en la actualidad. Ha investigado y ampliado estudios en la Universidad de Munich y en las sedes del Instituto Arqueológico Alemán en Berlín, Roma y Frankfurt, en esta última en calidad de becario de la Fundación Alexander von Humboldt. Especializado en arqueología protohistórica y clásica, y en concreto en las culturas ibérica y romana. Ha dirigido excavaciones arqueológicas en la ciudad romana de Italica (Santiponce, Sevilla), en los poblados ibéricos de El Oral y La Escuera (San Fulgencio, Alicante) y en el santuario de El Castillo de Guardamar (Guardamar, Alicante). También en la ciudad de Ilici (La Alcudia de Elche, Alicante) y El Tolmo de Minateda (Hellín, Albacete). Es miembro de número del Instituto de Estudios Albacetenses y correspondiente del Instituto Arqueológico Alemán y de la Real Academia de la Historia.

 

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