Miércoles, 23 Septiembre 2015 09:46

¿Dónde quedó el jardín de mi infancia?

Un lector nos envía un texto con el que quiere transmitir su preocupación por la situación en la que se encuentra en los últimos tiempos el Jardín Martínez Parras y quiere solicitar de forma pública que las autoridades pongan remedio a los problemas que allí se ven cada día, un texto que transcribimos a continuación:

Buenos días, sitúo cual fue el jardín de mi infancia y luego os cuento en que se ha convertido.

Soy un vecino de la Calle Alejandro Tomás y el jardín de mi infancia fue el Jardín de Martínez Parras o como es más conocido, el Jardín de los Tamborileros. En este espacio lúdico hemos sido muchos los niños que hemos crecido, jugado y disfrutado, y muchos los padres que han visto en él un sitio seguro, tranquilo y poco peligroso.

Pues bien, mi generación ya ha crecido y hemos visto pasar varias generaciones por ese lugar, en las mismas condiciones que en nuestros años y años anteriores….. Hasta hace aproximadamente dos años.

Sigo siendo vecino de este barrio y pasando varias veces al día por este querido jardín y me preocupa mucho su situación y añoro que vuelva a ser lo que era. Lejos de ver a niños jugando, adolescentes comiendo pipas y personas mayores disfrutando del día, lo que vemos en él son peleas, grupos de personas pasando droga importándoles poco que pases por su lado, personas disfrutando de sus litronas arrojándolas luego a los columpios o directamente al suelo… Y así un suma y sigue diariamente y a plena luz del día.

Si preguntas a cualquier persona de la zona te contará que le da miedo estar en el jardín y que es una pena en lo que se está convirtiendo. Me consta que son varios los padres y vecinos que reiteradamente llaman a la policía para avisar de lo que anteriormente he relatado, haciendo éstos poco caso a la situación.

Todo ello sin contar con los botellones que cada fin de semana sufrimos y sus consecuencias, el jardín lleno de botellas, vasos, destrozo del mobiliario infantil etc… Es decir, acondicionado perfectamente para la seguridad y disfrute de cualquier niño.

Pido encarecidamente que se ponga una solución a esta problemática, que la policía se tome más empeño en pasar si es necesario a diario por esta zona y que por tanto el Jardín de los tamborileros vuelva a ser el jardín de mi infancia.

De compras