Lunes, 19 Octubre 2015 08:22

Un posible recrecimiento del Camarillas podría suponer una agresión al patrimonio natural y cultural de Hellín

Pese a la férrea oposición del Gobierno de Castilla-La Mancha y del actual gobierno en el Ayuntamiento de Hellín, parece que la vieja reivindicación murciana de recrecer el embalse de Camarillas podría estar algo más próxima, después de la inclusión en los Presupuestos Generales del Estado de una partida para el inicio de dicha obra.

Así se desprende, al menos, del acuerdo que el Gobierno de la Región de Murcia firmaba la pasada semana con la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, por el que los Presupuestos Generales del Estado de 2016 contemplarán las obras de la presa de Lébor (Totana), la presa de Las Moreras (Mazarrón) y el recrecimiento de la presa de Camarillas.

Según explicaba la Consejera murciana de Agricultura, el recrecimiento de la presa de Camarillas supondrá un aumento de la altura de la presa en unos 25 metros adicionales, asegurando que permitirá “una regulación adicional que beneficiaría a los riegos tradicionales y a los riegos del trasvase Tajo-Segura, al incrementar la regulación en cabecera”, puesto que la previsión de capacidad es de 100 hm3.

juan carlos

Se trata de una obra anhelada por agricultores y representantes políticos de las vegas media y baja del segura, incluso el Presidente de la CHS, en repetidas ocasiones, ha manifestado su voluntad de llevarla a cabo. Entienden que la actual capacidad es insuficiente para realizar “una adecuada regulación en la cabecera de la cuenca del río Segura”, ya que con las aportaciones propias y las que llegan procedentes del Trasvase Tajo-Segura “se reduce enormemente la capacidad de laminación de avenidas” en esta zona.

Una obra propuesta desde hace años, y cuyo proyecto permanecía en un cajón a la espera del inicio de otra infraestructura pendiente, la variante ferroviaria del Camarillas. Sin el nuevo trazado férreo no puede haber recrecimiento, puesto que la vía quedaría incluida en la nueva zona de inundación. Estas obras están paralizadas desde el año 2009, pese a que en este tramo de la línea de Cartagena a Madrid ya se terminó de construir la nueva plataforma sobre la que discurrirán las vías, encontrándose a falta de la instalación del tendido, que el Ministerio de Fomento dejó pendiente de acabar.

Ya el pasado mes de febrero, el Presidente de la CHS, Miguel Ángel Ródenas, defendía públicamente el recrecimiento de la presa, aunque reconocía “tener las manos atadas” hasta que Fomento no termine la variante del ferrocarril. Desde entonces, tanto el Partido Popular de Murcia como la patronal de la vecina región comenzaban una campaña de presión para la ejecución de ambas obras, con visitas a ambos ministerios implicados, declaraciones en la prensa, y apertura de proyectos, como la licitación de los estudios previos de investigación geológica y cartográfica para el recrecimiento publicada el pasado mes de julio, que ahora parecen verse recompensadas con el anuncio de la inclusión del recrecimiento en los Presupuestos de 2016.

En apariencia, puede resultar incongruente este anuncio con la reciente confirmación, por parte de Fomento, de dar carpetazo a las obras de la variante en su apuesta por llevar lo antes posible el AVE a Murcia.

A principios de septiembre este asunto saltó a la palestra política municipal tras el voto en contra al Plan de Cuenca por parte del alcalde Hellín, Ramón García, que explicaba su decisión, entre otros motivos, por el pretendido recrecimiento. Horas antes de reunirse con el presidente de la CHS, García aseguró que dicha obra suponía “un agravio para nuestra tierra que solo beneficia a los usuarios de la cuenca media y baja y a nosotros solo nos quedaría un terreno anegado”, y añadía que le parecía “inconcebible” la postura adoptada por el anterior equipo de gobierno del PP, que en su momento no se opuso al Plan y, en consecuencia, al recrecimiento, lo que en su opinión demostraba “la nula predisposición de Mínguez en defender los intereses de Hellín, y el servilismo que demuestra a los intereses de su partido”.

Mínguez, horas después, aseguraba que no podía opinar respecto a las alegaciones efectuadas por el actual equipo de gobierno respecto al Plan de Cuenca, puesto que desconocía su contenido, aunque el PP de Hellín, sabedores de la importancia que los Planes de Cuenca tienen para el buen o mal desarrollo del trabajo en la agricultura, están convencidos “que este Plan no es perfecto”, asegurando que ningún Plan lo es, porque es prácticamente imposible contentar a todos, pero que creen que “es mejor que el anterior y lo mejora sustancialmente”.

Ocurra lo que ocurra, lo que no puede negarse es que se trata de un asunto de vital importancia para nuestro municipio. Un recrecimiento de 25 metros en la presa del Pantano de Camarillas posiblemente permitiría ampliar la cantidad de agua de la que los agricultores hellineros y, sobre todo, murcianos disponen, pero también influiría de forma negativa en nuestro entorno, alterando de forma ostensible nuestro patrimonio natural y cultural.

Tan solo basta con utilizar algunas herramientas SIG y unos minutos de Photoshop para obtener una imagen aproximada de cómo sería la zona inundable tras el recrecimiento en 25 metros de la presa. El Pantano pasaría de tener 38 hm3 de capacidad a rozar los 100 hm3, y una superficie inundada que pasaría de unas 225 hectáreas a más de 600.

inundacion

El hipotético nuevo Pantano anegaría buena parte de la tierra que ahora lo circunda, campos como la zona de la Cola o incluso buena parte de la Finca El Tesorico, afectando así a plantaciones consolidadas. Pero además, quedarían afectados varios yacimientos arqueológicos, como la necrópolis de El Tesorico, o la Cueva de la Camareta, declarada Bien de Interés Cultural y a la que solo se podría acceder en barco, puesto que quedaría, aún sin inundarse, rodeada por las aguas. A todo ello habría que añadir que la arboleda singular de Populus Alba, álamo blanco, que junto a la que se sitúa al pie del Tolmo de Minateda es única en todo nuestro territorio, quedaría bajo las aguas. Todo ello sin valorar las consecuencias medioambientales que acarrearía, en una zona muy frágil y que trata de recuperarse de las consecuencias del desastroso incendio de 2012.

La intención del Gobierno de España, con el beneplácito del murciano, no puede ser, por tanto, considerado un tema baladí por aquellos que habitan estas tierras en lo alto del Segura, y, aunque habrá que esperar acontecimientos y decisiones que exceden el ámbito municipal, seguramente ha llegado el momento de defender que el agua es necesaria, pero no a cualquier precio.

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