Viernes, 22 Abril 2016 07:31

El acueducto que nunca fue romano

Parece que para valorar mejor nuestros elementos patrimoniales en ocasiones hay que otorgarles de una antigüedad que en realidad no les pertenece, como si el valor histórico o incluso el simple disfrute al contemplar una obra arquitectónica se tuviera que medir por sus años.

En nuestra comarca eso ocurre, por ejemplo, con los mal llamados puentes “romanos” de Isso, o con el elemento que visitamos esta semana, el denominado acueducto de Albatana, que en realidad son dos diferentes, y todavía hoy considerado equívocamente de época romana por buena parte de la memoria colectiva de nuestro territorio.

Nos desplazamos al término municipal de Albatana, pequeña población en la que se puede realizar un pequeño paseo y degustar alguno de sus vinos de la D.O. Jumilla y sus platos más típicos en cualquiera de los bares cercanos a la Plaza de la Constitución.

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Quizá la mejor opción para realizar una visita a sus conocidos acueductos sea dejar el coche en el centro del pueblo y realizar una pequeña caminata de unos dos kilómetros. El paseo está convenientemente indicado mediante varios paneles colocados en las inmediaciones de la balsa que recoje las aguas que vienen canalizadas y atraviesan todavía hoy uno de los acueductos.

La ruta comienza justo a la salida de Albatana, que dejaremos por el Camino del Moral para buscar la carretera CM-412, que es además el acceso natural desde Hellín. Justo al cruzar dicha via nos encontraremos con uno de los edificios más significativos de Albatana, el Lavadero situado en el paraje de La Venta, seguramente el mejor conservado de toda la comarca y que fue construido en el primer cuarto del siglo XX.

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El Lavadero es un edificio de nave rectangular, abierto por uno de sus extremos. Se ilumina por tres ventanas que se distribuyen en una de las paredes longitudinales. Es interesante su cubierta, con una armadura de par e hilera a dos aguas, denominada de “parhilera simple a la española”, formada por parejas de vigas dispuestas de manera oblicua llamadas pares y cuyas cabezas apoyan en la viga horizontal superior que recibe el nombre de hilera, formando una estructura cubierta por teja árabe. El edificio fue objeto de un estupendo trabajo de limpieza y rehabilitación por parte de la Plataforma Casco Antiguo de Hellín hace tres años.

Tras este interesante alto en el camino seguiremos caminando en dirección noroeste por la ancha pista de tierra que sale desde las inmediaciones del lavadero, optando siempre por la izquierda en las primeras bifurcaciones, que a la derecha llevan a fincas privadas. Seguiremos por esta senda alrededor de un kilómetro, hasta donde el camino se abre a derecha e izquierda. Optaremos por seguir a la izquierda, y llegaremos a un circuito de motocross. Justo al pasarlo una nueva senda se abrirá a la derecha y nos llevará, 100 metros más adelante, a la zona de El Molino de Arriba y los acueductos. Si se opta por utilizar el coche, estas pistas también se pueden utilizar, y se puede dejar el vehículo cerca del circuito de motocross.

Los acueductos se encuentran entre la Fuente de Albatana y el Molino de Arriba, lugar al que hemos llegado con esta ruta. El origen de los mismos se remonta al siglo XVIII durante la repoblación de este municipio por los marqueses de Espinardo, quienes eran señores de las villas de Ontur, Albatana y Agramón.

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En esta comarca, cuando todavía pertenecía al Reino de Murcia, el recurso natural más importante era el agua de las fuentes que hicieron posibles los cultivos de regadío, y que aquí era aprovechada, además, por dos molinos harineros. El agua continuaba por la acequia madre hasta el lavadero y se recogía en una balsa que se llenaba por la noche y a la mañana siguiente se usaba para regar.

En la actualidad pueden observarse los restos de dos acueductos, un tramo de uno realizado con mampostería de piedra irregular, en mal estado de conservación, y el más conocido, realizado con mampostería, que todavía hoy traslada agua como un tramo más de acequia.

Para el funcionamiento de los molinos no era necesario un gran caudal sino la presión del agua sobre la turbina, que se conseguía llenando el cubo del molino, por ello están situados en lugares con suficiente desnivel.

Sin embargo la acequia madre de Albatana recorre parajes muy llanos. Cuando los marqueses construyeron en 1742 el primer molino, que hoy se denomina Molino de Arriba, se enfrentaron a la dificultad de captar agua en una mina excavada por debajo del terreno. Así parte de la acequia transcurre por una trinchera, y para que el resto mantuviera un desnivel mínimo se construyó el primer acueducto, el realizado con mampostería.

Los restos del primer acueducto muestran aquellas dificultades. Las paredes del canal tuvieron que ser ampliadas y se aprecia que tenía muchas filtraciones de agua. La imposibilidad de seguir usándolo parece que llegó a principios del siglo XIX. Así lo indican algunos textos conservados. Con cada sequía, el nivel freático descendía, y para recuperar el caudal de la fuente debían rebajar el suelo de la galería y toda la conducción.

De esta forma, y tal como se confirma en una escritura de propiedad  conservada, en 1844 se proyectó un segundo acueducto para sustituir desde la fuente la acequia de tierra y la construcción anterior. Para mejorar la calidad se emplearon sillares de piedra arenisca, muy fácil de tallar pero muy poco resistente al paso del agua y del tiempo.

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Este acueducto tiene una longitud de 389 metros, con 61 arcos escarzanos separados por pilares cada 3 metros y una altura que va desde 1,68 a 2,55 metros, ésta última como la que tenía el anterior acueducto, lo que supone el 0,50 de desnivel, suficiente para llenar el molino. A simple vista se observan los problemas de conservación que tiene la arenisca en este monumento, con piezas sustituidas y reforzadas con desigual fortuna técnica y de materiales a lo largo de los años.

Los molinos de Albatana funcionaron hasta la década de 1970. Actualmente están arruinados y el acueducto ha perdido su uso, porque el agua para riego ya no se capta desde la fuente original. Su construcción fue reconocida por el Gobierno de Castilla-La Mancha con la declaración de Bien de Interés Cultural en 1990.

Si al visitante todavía le quedan ganas, puede acercarse hasta la fuente de la que provenía el agua, ubicada a algo más de un kilómetro en dirección noroeste.

El agua que discurre por esta conducción proviene de una fuente natural que se encuentra entre el término de Albatana y el de Tobarra (Santiago de Mora). En esta fuente se captaba el agua a través de galerías construidas a lo largo de los años para buscar los niveles freáticos cuando éstos se modificaban por acción de las sequías, estas “minas” se recubrían de piedra tallada de forma regular, formando verdaderas galerías transitables.

Desafortunadamente estas fuentes no son visitables en la actualidad, están cegadas y su tránsito es desaconsejable por el peligro que conlleva. En cualquier caso, el paseo por estos llanos es del todo aconsejable desde el punto de vista paisajístico, siempre acompañados por cierto rumor de agua al ir en paralelo a la citada acequia.

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