Viernes, 19 Agosto 2016 07:42

Agua, arrozales y trogloditas. Un paseo por Las Minas

La ruta que proponemos esta semana se localiza en el término municipal de Hellín, concretamente en su extremo sur, junto al límite territorial con la murciana Calasparra. Un recorrido en parte conocido pero que también sorprenderá en algunos de sus tramos. Hoy pasearemos con el rumor del agua de nuestros ríos, entre arrozales y conociendo un poco más el rico patrimonio arquitectónico industrial y etnográfico de nuestro territorio.

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Nos desplazaremos hasta la pedanía de Las Minas, por la carretera en la que afortunadamente cada vez se ven menos vestigios del luctuoso incendio de Los Donceles, en julio de 2012. Justo antes de llegar a esta pedanía podremos detenernos para visitar, desperdigados en las inmediaciones, algunos de los vestigios de esas minas que le dieron nombre a esta población.

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El denominado Coto Minero fue en su momento la explotación más importante de azufre español. Se extiende desde Las Juntas de los ríos Mundo y Segura, hasta el yacimiento de Los Almadenes, junto a la altura de la presa del Camarillas, donde hay vestigios de un poblamiento de hace más de 2.600 años que tuvo relación comercial con la civilización fenicia, la cual introdujo la cultura vino y para cuya producción ya habría interés en el azufre.

Esta explotación, de la que se tiene constancia en documentos escritos desde el siglo XII, se convirtió en Minas Reales de Azufre en 1589, y estuvieron con producción ininterrumpida durante cuatro siglos, en los últimos años a través de empresas privadas, hasta el cese definitivo de la actividad en 1960.

A partir de la privatización en 1870, se inició el sistema de pozos maestros verticales, de los que parten las galerías centrales de transporte, con vagonetas sobre raíles, y de éstas salen las galerías trasversales donde se excavaba. Las bombas de desagüe y los montacargas se movían por electricidad producida con turbinas de vapor, hasta la puesta en marcha en 1912 de la Central Hidroeléctrica del Coto Minero. Hoy, paseando por estos lugares, por el denominado “Yesar de Las Minas”, encontraremos las ruinas de aquella actividad.

El Yesar de Las Minas, cuya extensión reconocida equivale a la que tuvo el Coto Minero, comparte con el Yesar de Los Pardos y el Yesar de Casicas Nuevas, ambos cercanos a Torre Uchea y Nava de Campaña, la declaración del gobierno regional de Microrreserva Yesares de Hellín desde 2004, que tiene una extensión total de 830 hectáreas. La vegetación está adaptada a los suelos yesosos (flora gipsófila), y la especie más abundante es el esparto.

Seguiremos nuestra ruta. Volveremos a nuestro vehículo y justo en la entrada de Las Minas giraremos a la izquierda, en dirección a la antigua Estación de Ferrocarril. A unos 100 metros antes de llegar al puente que salva en este lugar el río Mundo para acceder a la estación, se abre un camino de tierra a la izquierda, por el que se accede a parte del trazado del antiguo tren minero hoy inexistente salvo por la presencia de algún túnel. Cogeremos ese camino, atravesaremos unos túneles y seguiremos por él unos 4 kilómetros, hasta una pequeña explanada en la que hay varios carteles interpretativos. Dejaremos aquí el vehículo y continuaremos a pie hacia el río, concretamente hacia el Cañón de Los Almadenes.

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Llegaremos a este singular paraje a través de varios tramos de pasarelas metálicas cubiertas que fueron construidas en el lado oeste del cañón. Al final del tramo, encontraremos una pasarela de hormigón que une las dos paredes que forman el cañón podemos contemplar como el cauce del río Mundo durante milenios ha ido erosionando la roca calcárea y formando la garganta.

Sin duda uno de los atractivos es la arruinada pasarela de hormigón en la pared derecha que en su día conducía al personal técnico a pie de presa y que –cerrada al paso a día de hoy- no permite avanzar más de unas decenas de metros.

A principios de siglo XX la entonces denominada Mancomunidad Hidrográfica del Segura se vio en la necesidad de construir una nueva presa que complementara a la del Talave con el fin de, además del regadío, amortiguar las ocasionales crecidas que devastaban la zona en sus numerosas ramblas.

El lugar elegido fue el cañón de los Almadenes, presumiblemente por el hecho de que la presa que habría de levantarse, al ser un lugar tan estrecho y así aprovecharse de manera natural para la contención de las aguas las sierras a ambos lados del cañón, reduciría sensiblemente los costes de una obra de tal magnitud. El inicio de la obra fue inaugurado por el presidente de la República D. Niceto Alcalá Zamora, en Marzo de 1932 y la presa ya concluida fue inaugurada el 6 de junio de 1963 por el general Francisco Franco en tiempos de la Dictadura.

Can de los Almadenes

Volveremos a coger nuestro vehículo para seguir la ruta, retornando al inicio del camino de tierra y volviendo a girar hacia la izquierda, esta vez para llegar a la Estación.

El ferrocarril tuvo aquí gran importancia. Puesto en servicio a la vez que la línea Chinchilla-Cartagena en 1864, la Estación de Las Minas, situada cerca de las juntas de los ríos fue un conjunto de edificios de los que poco a nada queda hoy en día. Lo que sí pueden verse ahora son varias instalaciones relacionadas con las minas, grupos de casas-cueva y casas de campo todavía habitadas. La estación y el poblado estuvieron unidos por el tren minero para el que se construyeron un túnel y varios viaductos, y cuyo trazado iba paralelo a la actual carretera de la Estación, por la que hemos venido hasta aquí.

La Estación de Las Minas recibía su nombre del provecho azufrero, pero sus instalaciones estaban dedicadas, también, a la carga de grandes tonelajes de madera que alcanzaban el punto de embarque mediante maderadas por los ríos Segura y Mundo. Buena parte de esta madera tenía por destino los inmediatos talleres de creosotado de traviesas en Agramón. Además, Las Minas proveían de madera en rollo para cajas de frutas a Levante y Murcia y la comarca de Linares recibía palos para la entibación minera. Por tanto, para poder cambiar el azufre de los vagones mineros a los de M.Z.A., en la estación de Las Minas hubo que realizarse varias mejoras: una vía de apartadero, un muelle de trasbordo y un palenque. Hoy se intuyen los restos de todas estas infraestructuras.

Dejaremos el vehículo de nuevo, esta vez en las inmediaciones de la Estación, y seguiremos a pie caminando junto a la vía en dirección a Murcia. Hay que tener mucho cuidado puesto que esta línea todavía está en uso y puede aparecer un tren de pasajeros o mercancías. Caminaremos hacia el túnel que veremos al fondo, dejando la vía a mano derecha, y bajaremos por el terraplén que existe entre ella y la ladera de la montaña. En este espacio encontraremos uno de los conjuntos mejor conservados y menos conocido de casas rupestres, muy comunes, por otro lado, en toda esta zona.

Cuando las minas de azufre de Hellín alcanzaron su máxima producción durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) la mayoría de la población vivía en casas cueva. No se promovieron viviendas para los mineros hasta la edificación de un grupo de bloques por el Ministerio de la Vivienda, en la década de 1950, cuando las minas entraron en crisis. Las casas cueva de Las Minas están agrupadas en barrios aprovechando los cañones de los ríos Segura y Mundo que delimitan el Coto Minero. Los conjuntos más importantes están en la margen izquierda del río Mundo, frente a la desmantelada estación de ferrocarril, que ahora visitaremos, y al noroeste del “poblado”, frente al río Segura, que podremos visitar más tarde si nos acercamos a la pedanía y la cruzamos.

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En la construcción de estas viviendas troglodíticas se aprovechaba el corte natural del terreno y alguno de los estratos más blandos que están intercalados con otros más resistentes que sirven de techo. La primera estancia, donde se cocinaba y comía, suele ser la única exterior, y a partir de ella se agregaban nuevas habitaciones para dormir, según crecía la familia.

Tras visitar estas casas regresaremos hacia la vía férrea. La cruzaremos con mucho cuidado y continuaremos caminando en dirección al túnel. Lo dejaremos a la izquierda y seguiremos en la misma dirección de éste, solo que por fuera, entre la vegetación, unos 100 metros. Desde este lugar podremos disfrutar de unas de las mejores vistas de toda la provincia. Los campos de arrozales entre Las Minas y El Salmerón, y, sobre todo, la junta de los ríos Mundo y Segura. Quien pisa este lugar por primera vez siempre se sorprende del gran caudal del Mundo y el, en comparación, más escaso del Segura, que sin embargo es el cauce principal de la cuenca hidrográfica, pero el paseo, a buen seguro, habrá merecido la pena.

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La excursión se puede terminar regresando por el mismo itinerario hasta llegar a Las Minas, donde podremos tomar un refrigerio en algún establecimiento hostelero y, por qué, no, acercarnos a el puente de El Salmerón sobre el Segura, para ver los arrozales desde otro ángulo.

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