Lunes, 21 Octubre 2013 12:34

El Arboreto abrió sus puertas al esparto

Amanece triste el sábado, pero poco a poco se recupera. El sol, en ocasiones demasiado amigable para las fechas en la que nos encontramos, ha querido respetar una de las actividades más bonitas de las que se celebran en nuestra ciudad a lo largo del año.

Ya son tantas las ediciones en las que se ha celebrado la Jornada de Puertas Abiertas en el Arboreto de Isso que ni se cuentan. A pesar de ello son muchos los ciudadanos que todavía no han participado. Y eso es una pena. Es una verdadera lástima porque en estos momentos constituye una de las pocas ocasiones en las que este jardín botánico está abierto al público, una joya didáctica a pocos minutos de nuestro sofá. Pero sobre todo por el esfuerzo que realizan muchas personas para preparar esta actividad, reinventándola cada edición para que resulte lo más amena posible para los participantes. Aun así, este año supera en participación a los anteriores. Más de 300 personas participaron en algún momento de la jornada.IMG 0061

Son las diez de la mañana y ya son muchos los ciclistas, sobre todo infantiles, que esperan en la Plaza de la Iglesia el comienzo de la marcha que los llevará hasta el Arboreto. En los ojos de muchos de ellos se lee perfectamente la palabra “ilusión”. Para muchos es la primera vez que participan en algo en lo que deben ser responsables. Jesús Baeza, de la Biciescuela, les da las instrucciones de seguridad a seguir y comienzan a pedalear. En algo más de media hora ya están todos en el Arboreto. Allí se encuentran con los que han preferido el vehículo motorizado para llegar. Todos, niños y mayores, almuerzan juntos. Bocadillos y refrescos a elegir. Un detalle que se agradece, más por la hora y el calor que por el esfuerzo realizado.

Es el momento de comenzar las actividades. Mientras el Alcalde, la Concejal de Medio Ambiente y la pedánea de Isso atienden a los medios de comunicación presentes, los participantes aprovechan para pasear con sus bicis los senderos que recorren el jardín, o para visitar la exposición preparada en el centro de visitantes, en la que el esparto es el protagonista.

Parabienes y palabras de agradecimiento en los discursos políticos. Nada nuevo bajo un sol que ya calienta demasiado. Comienza la charla de Rubén López. Este joven historiador, que recientemente ha estudiado las antiguas fábricas de esparto de Hellín, intenta, en apenas diez minutos, resumir las características, la historia, el trabajo o los usos de la fibra que dio de comer a muchos de los antepasados de los que ahora lo escuchan.

La industria del esparto, eso que muchos de los que todavía nos consideramos jóvenes oímos como si fuera un fenómeno antediluviano, fue la principal industria de nuestra ciudad hasta hace menos años de los que parece. Esa fibra es también el material primordial para el trabajo de Diego Sánchez. Las manos de este agreño modelan el esparto realizando los habituales recipientes y creando todo aquello que su imaginación le propone, desde objetos decorativos hasta instrumentos musicales, como muchos pudimos ver en la pasada cabalgata de Feria.

La actividad no se limitó a contemplar estos trabajos artesanales, tras la charla y la visita a la exposición comenzó un taller en el que los visitantes podían dar, guiados por los consejos del propio Diego, los primeros pasos en el arte del trabajo del esparto. Una actividad que los niños acogieron con afán. La novedad era demasiado grande para que la pasaran por alto. No todos los días se tiene la oportunidad de cambiar el mando de la wii o la DS por una pleita de elaboración propia.

IMG 0105De forma paralela otros participantes escogieron el paseo guiado por el jardín. Julio, de la Fundación el Sembrador, asistido por Raquel, la educadora medioambiental, nos condujeron a través de los senderos hacia algunas de las especies más interesantes que se conservan en el parque.

El paseo resultó una agradable sorpresa para los primerizos en el Arboreto y para los que ya lo conocíamos, aunque solo fuera a través de los carteles que indican el nombre de cada especie. Descubrimos todo un abanico de especies autóctonas y foráneas. Cada paso es un nuevo descubrimiento. Desde el interesante conjunto de coníferas hasta el peligroso y mortífero tejo, pasando por los quercus, las palmáceas, o el conocido jinjolero. Toda una lección práctica de botánica.

Conservar este interesante espacio no es una tarea sencilla. Muchos de los árboles exóticos necesitan otros climas, otros suelos y un mayor cuidado. Son muchos los huecos existenten en el paseo. Donde en el algún momento crecía una especie ahora solo queda el cartel de su memoria. En otros casos se ha procedido a la reciente replantación. Se trabaja con los escasos medios disponibles para que nuestro jardín botánico no desaparezca.

Para abrirlo durante esta jornada se ha trabajado de forma intensiva en los últimos días. La concejalía de Medio Ambiente, la brigadilla de parques y jardines e incluso trabajadores del plan de empleo han puesto su empreño para que el pasado sábado nuestros sentidos disfrutaran de algo diferente a lo cotidiano. Demasiado trabajo para solo unas horas y para muy pocos ojos.

El Arboreto parece estar, por muchos motivos, de espaldas a Hellín, incluso a Isso. Es un recurso que no está presente en el imaginario colectivo y por lo tanto es difícil que nuestros representantes políticos pongan su atención sobre él. Es un parque, una lección natural viva, un paseo ilustrado. Una posibilidad que ya existe para pasar un rato agradable y algo más que ofrecer a nuestros visitantes.

Ojalá la intención futura, como adelantaba Marta Pérez, de abrirlo de forma más continuada no quede en el olvido. Como muchos otros en nuestra ciudad, es un recurso infrautilizado al que solo le haría falta algo de dinero para ponerlo en uso y en valor. La imaginación y el cariño ya están presentes.IMG 0106

A pocos metros se encuentra el paraje de la Fuente, que ya fue elegido como morada por nuestros ancestros, nada menos que hace cinco o seis mil años, en época Neolítica. Las mansas aguas de este enclave natural y arqueológico observan cómo un fantástico recurso trata de sobrevivir al desconocimiento y a la crisis económica. Afortunadamente muchos de los árboles seguirán creciendo. Solo necesitan agua y oxígeno, su vida no depende exclusivamente de que nos volvamos hacia ellos.

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