Miércoles, 07 Diciembre 2016 09:37

"Miss María" y el fútbol

por Lourdes Ferrándiz

María tiene aspecto frágil, pero sólo el aspecto. Es delgada, no muy alta y conserva, a pesar de ser adolescente, un aire todavía aniñado. No recuerda a que edad comenzó a golpear un balón, por eso cree que fue muy pronto.  Recuerda, eso sí, las burlas y mofas de algunas de las compañeras de clase cuando jugaba al fútbol con los chicos del colegio, pero nunca le afectaron. Lo tenía claro, le gustaba el fútbol.

Clases de tenis, gimnasia rítmica y natación sincronizada antes de comenzar a recibir clases de fútbol, sus padres tienen que rendirse a la evidencia, a su hija le gusta un “deporte de hombres”.  Cuando María comienza a entrenar con 12 años, sólo cuatro chicas forman parte de la categoría  Alevín en las escuelas del equipo de fútbol del Hellín, no daba para formar un equipo, pero había ilusión y ganas.

En 2013 se logra  formar el primer equipo femenino alevín , un equipo con chicas de diferentes edades que tuvieron que competir en una liga de chicos- no existe liga femenina en las categorías infantiles/ cadetes- Al formar equipo con jóvenes de diferentes edades, son descalificadas de las competiciones, pero logran jugar y ganar partidos. Un gran triunfo.

María sigue entrenando y logra jugar en el equipo femenino del Albacete alevín (interescuelas) y fútbol 11 (regional), tiene que compatibilizar dos días de entrenamiento en la capital y sus estudios, es difícil, tiene que elegir; dedicarse al  fútbol profesionalmente o continuar con sus estudios y seguir jugando sin competir . Opta por la solución más realista y práctica, el fútbol profesional da pocas oportunidades a las mujeres, los estudios son lo primero.

La primera vez que veo a María va detrás del entrenador del equipo de alevín, Jony, llevando una gran red llena de balones y es presentada como su nueva ayudante, para sorpresa de los pequeños jugadores; María es una chica y sabe de fútbol.

Su presencia en la banda como auxiliar del “Mister” se hace habitual entrenamiento tras entrenamiento y,  poco a poco, su papel cobra relevancia de forma discreta. María coloca conos,  se aprende el nombre de todos los chicos, comienza a jugar junto a ellos, corrige posiciones, dirige los calentamientos y participa en las directrices estrategias y  técnicas del entrenador.

Un buen día un mensaje del WhatsApp en el grupo de padres del equipo, el Mister no puede venir, pero no hay problema, viene María. Y así, de un soplo María se ha convertido en “Miss”- sin corona, sin banda de purpurina-, y lo hace fenomenal, los chicos acatan sus órdenes, están contentos, no hay problema, la entrenadora ha pasado la prueba y se ha ganado el respeto de sus jugadores y de los padres que, tarde tras tarde, desde la grada animan al joven equipo.

Muy pocas mujeres entrenan  hoy a equipos de fútbol, y muchas  menos lo hacen dirigiendo equipos masculinos. María ha decidido no abandonar el fútbol, y quiere llegar a ser “Miss” – no de concurso de belleza- y se que lo hará, le sobra talento,  ganas y valentía. A veces con pequeños gestos se dan pasos gigantes en la educación en igualdad,  María con su dedicación y trabajo,  ha logrado normalizar la presencia de una mujer entrenadora en la banda de un modesto equipo de chicos, de ahí este reconocimiento.

En la actualidad entrena y colabora como auxiliar en el equipo de benjamín, niños de 7 años, de las Escuelas Deportivas del Hellín.

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