Viernes, 09 Diciembre 2016 17:41

Las tribulaciones de la Asociación de Cofradías y Hermandades

El diccionario de la Real Academia de la lengua Española establece el significado de la palabra tribulación como “congoja, pena, tormento o aflicción moral”. Desde hace meses la Asociación de Cofradias y Hermandades de la Semana Santana de Hellín está llena de tribulaciones que a todos saltan a la vista. Y están causadas fundamentalmente por las discusiones e incluso pleitos que se generan alrededor de la admisión o no de nuevas Hermandades y el funcionamiento de la Comisión de Imaginería en relación a esos nuevos proyectos y a las modificaciones o reformas que se realizan en las Hermandades ya constituidas. Me gustaría aportar algo de luz a esta situación que hace que nos encontremos a veces absolutamente desorientados sobre cuál debe ser la verdadera misión de la ACH.

Ha quedado claro por sentencia de los tribunales (que, por cierto, coincide plenamente con lo que escribí en un artículo hace más de un año) que, al ser la ACH la única Asociación de Hermandades de Semana Santa existente en Hellín, tiene obligación de admitir en el seno de la misma a todos aquellos que decidan constituirse en Cofradía para salir en sus procesiones. Esta decisión lo único que hace es defender los derechos constitucionales de libertad de asociación y los derechos de los católicos para formar Hermandades de devoción a una imagen. No es una cuestión de si en Hellin faltan o sobran hermandades, es una cuestión de principios de las sociedades libres.

Y es aquí cuando entra en escena la comisión de Imagineria, formada por miembros de de la Junta Directiva de la ACH y por teóricos “expertos” en arte, escultura y talla que emiten informes sobre cualquier proyecto nuevo o modificación de uno existente. Estos informes, que teóricamente son orientativos, se convierten en algunas ocasiones en auténticas críticas feroces a la labor de las hermandades y de sus juntas directivas, estableciendo cuales escultores o tallistas no pueden hacer un determinado trabajo y dando opiniones incluso sobre como debe ser diseñado un nuevo trono o como debe ejecutarse la restauración de un estandarte. No tienen en cuenta ni las ideas que  puedan tener los miembros de las Hermandades ni su libertad para elegir qué tipo de tallas quieren y el artista que las ejecute. Incluso se permiten opinar en sus informes sobre cual es la imagen artísticamente mas valiosa de la Semana Santa de Hellín, hiriendo de esta manera la sensibilidad del resto de Hermandades, evidentemente devotas de las suyas.

Analizada la composición de la Comisión de Imagineria no encuentro ni uno solo de sus miembros que tenga cualidades superiores a los miembros de las juntas directivas de todas las Hermandades de Hellín para saber mejor que ellas lo que quieren y necesitan, ni desde el punto de vista artístico ni desde el punto de vista económico. Incluso dos de sus pretendidos expertos independientes (Laura Sanchez Rosique y Antonio Zambudio Moreno)  han sido condenados por los tribunales de Murcia por atentar contra el honor de un cofrade de esa ciudad y anteriormente por una falta de insultos (ver periódico La Verdad de fecha 10/12/2015). Incluso el Sr. Zamudio parece ser que se comportó con extrema agresividad en una reunión con una las Hermandades de la ACH a pesar de que el Presidente de la Junta Directiva de la misma le llamó al orden varías veces. Y yo me pregunto: ¿tienen estas personas la suficiente catadura moral para ser miembros de la Comisión de Imagineria? Yo creo que no.

Pero la situación se complica aún más cuando la Junta Directiva decide hacer suyos los informes de la citada Comisión y, amparándose en los estatutos de la ACH, someter a la votación en pleno de todas las Hermandades informes en los cuales se dice, por ejemplo, que un tallista del pueblo no puede hacer un trono para una determinada hermandad porque no tiene experiencia y no le gustan sus obras. Primeramente, esta decisición atenta contra los derechos de las hermandades a regirse por si mismas y a tomar decisiones soberanas sobre sus medios y fines. O sea que viola el derecho constitucional de la libertad de asociación siempre que las hermandades se rijan por unos estatutos que sean democráticos: un miembro, un voto.

En segundo lugar, y si cabe con repercusiones mas importantes, esta decisión conlleva una situación que puede enfrentar a unas hermandades con otras. Yo soy miembro de tres hermandades: Cristo Yacente, Samaritana y Resucitado. Y pienso lo siguiente: si yo estuviese en el pleno de la ACH representando a alguna de ellas ¿cómo iba a votar contra las decisiones soberanas de otras Juntas Directivas de Cofradías que, en uso de su libertad y disponibilidad de medios económicos, deciden acometer nuevos proyectos con ilusión y ganas de mejorar su hermandad y la Semana Santa de Hellín?¿Qué derecho tengo a inmiscuirme en sus asuntos?¿Por qué voy a saber yo más que ellos sobre el tallista que deben elegir, que diseño de trono les conviene y que imagen deben de sacar? Yo nunca lo haría. Y tengo muchos amigos y conocidos en prácticamente todas las Hermandades de Hellín. Y estoy convencido de que a ellos tampoco les gustaría.

No comprendo que muchas personas, a pesar de reconocerse amigos de artistas y artesanos de Hellín, critiquen a esos mismos tallistas diciendo que no son capaces de desarrollar un determinado trabajo imaginero. Según este criterio, el gran Miguel Ángel nunca hubiera esculpido su David ni realizado los frescos de la Capilla Sixtina para desgracia del patrimonio artístico terrenal porque no debería haber salido del taller de los hermanos Ghirlandaio, siendo aprendiz toda la vida. Vamos, que nuestro gran Paco Caza no debería haber tallado ningún trono. La fe y la confianza de las hermandades en los artistas que han elegido es lo que les da fuerza para hacer un buen trabajo. Por ejemplo, ¿cómo se le pueden poner pegas al diseño de un trono en el que la talla se hace a base de hojas de acanto, decoración floral en filigrana, arquería románica de medio punto e imágenes talladas de estaciones? ¿No están estos motivos en la mayoría de los tronos de Hellín? ¡Que el Señor nos proteja de iluminados y fundamentalistas de la Semana Santa! Nuestra Semana Santa se basa en la libertad que Dios nos dio para honrarle de la forma que creamos conveniente (procesiones y tambores) y pretender, como quieren algunos, que se parezca a la Semana Santa de Sevilla es un gran error desde mi punto de vista.

He tenido y tengo muchos amigos que han sido y son miembros de la Junta Directiva de la ACH. Y todos han sufrido una barbaridad en el ejercicio de sus cargos lo cual no es justo, porque todos han intentado e intentan hacer lo posible por mejorar nuestra Semana Santa con un gran esfuerzo personal. Creo que esta situación tiene que terminar. Y para ello debería establecerse un régimen de funcionamiento interno de la Comisión de Imaginería o de Nuevos proyectos (llámese como se quiera) que limitase su análisis a las siguientes cuestiones:

-Si la escena pasional de la nueva Hermandad que pide el ingreso en la ACH ya está representada o no en las Hermandades  existentes (por ejemplo, que se quiera hacer otra Dolorosa).
 

-Si la escena pasional de la nueva Hermandad que pide el ingreso en la ACH es acorde con lo que nos enseñan los Evangelios sobre la pasión de Jesucristo o no (por ejemplo, una escena de Nuestro Señor Jesucristo  haciendo una mesa en el taller de carpintería de su padre no es una escena pasional).
 

-Que la procesión en la quiera salir la nueva Hermandad sea la correcta desde el punto de vista pasional.
 

-Que la imagen que se pretende realizar no incluya actos indecorosos o representaciones surrealistas de la escena pasional.
 

-Que las túnicas de la hermandad se adecúen a la solemnidad de las procesiones y no se diseñen para causar la hilaridad de las personas que vean las procesiones.
 

-Que los tronos, estandartes, etc., no contengan motivos estrambóticos que sean inusuales en la tradición de nuestra Semana Santa (por ejemplo, una imagen de Nuestro Señor Jesucristo montado encima de una moto).
 

Los puntos anteriores se aplicarían para las modificaciones que decidiesen ejecutar las Hermandades existentes.

Y esto es todo. Si se cumpliesen las condiciones expuestas, cualquier Hermandad que se constituya debería salir en procesión inmediatamente que esté preparada. A partir de ahí, el resto de las misiones de la Junta Directiva de la ACH sería organizar las procesiones de la Semana Santa. Y nada más.

Espero haber aportado ideas que ayuden a resolver las tribulaciones de la ACH. Todo lo escrito ha sido, al fin y al cabo, sin ánimo de molestar.

 

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