Jueves, 31 Octubre 2013 09:13

Pablo Nieto: “Los hellineros se han tomado muy en serio el tema de la restauración de su patrimonio”

Siempre es agradable realizar una entrevista. Es más divertido que pasar las horas delante del ordenador aporreando las teclas, pero todavía lo es más cuando conversas con alguien con quien compartes algunos de tus gustos y aficiones. Pablo Nieto es de esas personas que te convencen con sus palabras. No se trata de un poder oculto, tan solo es la expresión de lo que uno siente.

Este casi hellinero de adopción ha conseguido lo que hoy en día es una suerte: vivir, o por lo menos intentarlo, de un trabajo que en realidad es vocación y afición. Este Licenciado en Bellas Artes se considera antes amante del arte que artista, y eso lo demuestra en como mira y trata las obras que tiene en el taller. Esa sensibilidad y ese gusto por el arte le nació muy pronto. Con un padre pintor se crió entre artistas, y creció entre óleos y olor a trementina.

Aterrizó en Hellín por la comodidad que suponía la equidistancia entre Murcia y Albacete, lugares donde trabajaban en ese momento Pablo y su mujer. Pensaban entonces que sería algo temporal, y al final fueron dos lustros de residencia en nuestra ciudad.

Hellín, esta bendita ciudad en la que a veces parece que no hay otra cosa más importante que la Semana Santa, miró con lupa su trabajo. Por sus manos ha pasado buena parte de nuestro patrimonio imaginero, y eso, para bien y para mal, le marcará aquí para siempre.

El Objetivo de Hellín: ¿Hay un Pablo Nieto restaurador antes y después de tu trabajo con la imaginería hellinera?.

Pablo Nieto: Si. Y muy marcado, porque todo lo que había hecho hasta comenzar con la imaginería de Hellín era obra de museo, obra del siglo XV, del XVI, del XVIII, para exposiciones, o para la colección de la Fundación Cajamurcia. Y al llegar aquí tuve que ponerme con imaginería de postguerra, con obras de artistas muy diferentes, con otros materiales… Un trabajo muy diferente, y enfocado a imágenes que salen en procesión, que requieren un trabajo y un acabado diferente a las que se quedan dentro de los museos.

EOb: Imagino que en buena parte de tus trabajos haces un seguimiento de los estados de conservación de las obras. ¿Cómo están en este momentos las imágenes en las que trabajaste en Hellín?.

PN: En general están bien, pero es cierto que hay determinadas imágenes que con las salidas, los traslados, los cambios de temperatura, sufren. Por ejemplo, el Paso Gordo, es una obra que pesa 1500 kilos, que baja por una escalinata y que sube al Calvario, o incluso hay pasos que simplemente por como están hechos, por sus materiales, sufren deterioros. Pero son daños muy pequeños, pequeñas grietas, o desconchones que hay que retocar. Pero lo importante, que es la fase de limpieza, los repintes eliminados, está hecho y no hay que volverlo a realizar. Los trabajos de mantenimiento son por lo tanto mucho menos laboriosos y costosos.

EOb:¿Crees que en general se trata el patrimonio imaginero como se debería en cuanto a conservación? ¿Somos los hellineros demasiado brutos?

PN: Yo creo que en los últimos años la gente se ha tomado muy en serio el tema de la conservación. Durante muchos años pienso que nadie sabía lo que se tenía entre manos pero afortunadamente eso ha cambiado.

EOb: En Hellín también es muy conocida tu labor en la restauración del Retablo de San Roque. ¿Cómo recuerdas ese trabajo?

PN: Pues quizá sea el trabajo más bonito y más especial de los que he hecho hasta ahora, por varios motivos. Primero porque me dejaron trabajar, me dejaron hacer una restauración que normalmente no se suele dejar hacer, como marca un manual de restauración, y eso es una cosa que te hace sentir muy bien, es el sueño de cualquier restaurador. Y luego el momento de hacer las catas de limpieza y descubrir lo que había debajo es una sensación que no se puede describir. Fue increíble. Allí fuimos a retocar y enmascarar la pintura de purpurina que tenía, que era bastante fea, y encontrar debajo ese retablo tan espectacular fue una maravilla.

EOb: Recientemente te hemos visto en los medios de comunicación por tu trabajo con las dos imágenes de la Virgen de la Esperanza de Calasparra. ¿Pesa la responsabilidad cuando se toca una imagen con un culto tan extendido?de cerca pablo nieto

PN: Si pesa. En teoría todas las imágenes se deben tratar igual, con el mismo respeto y el mismo cariño, pero te reconozco que trabajar con una imagen con miles de visitas todos los meses, con un gran culto, requiere adoptar decisiones especiales. No se pueden hacer grandes cambios, porque la gente se te puede echar encima. Trabajar en estas obras ha sido muy bonito, intentas ser aséptico pero no puedes evitar recordar que estás trabajando con la Virgen de la Esperanza.

EOb:¿Qué opinión te merecen los imagineros que realizan trabajos de restauración?

PN: Siempre lo he criticado mucho porque me parece algo muy arriesgado. No tiene nada que ver uno y otro trabajo. Una persona que no está formada para eso no debería ni planteárselo, sea imaginero, fontanero o electricista. No está capacitado para tocar una imagen sin saber lo que está haciendo, una imagen, un retablo, un cuadro o un yacimiento arqueológico.

EOb: ¿El autor de una imagen está legitimado para restaurarla?

PN: Está legitimado y suele pasar. Aquí por ejemplo, San Juan de Zamorano, que su autor repintó en una época en la que trabajaba peor la policromía, y nosotros cuando acometimos su restauración decidimos eliminar. Yo creo que una obra cuando se acaba está finalizada, pero vamos, es una opinión personal, aunque si es verdad que creo que un artista si está legitimado a cambiar su propia obra, esos trabajos forman parte de la historia de la obra.

EOb:¿Qué tienes ahora entre manos?

PN: Ahora mismo sigo con el proyecto de mi Academia en Albacete, donde se imparten clases de dibujo y pintura para niños y adultos. Estoy trabajando también con ASPRONA, dando clases a miembros de la Asociación, un proyecto con el que estoy disfrutando mucho. A nivel de restauración estoy construyendo un retablo para Pozo Cañada, mi primer retablo, que se va a colocar en el altar mayor de la iglesia, y estamos restaurando varias piezas de colecciones particulares en el taller, una románica, un cuadro del XVIII y varios proyectos en marcha de cara a la Semana Santa.

EOb: Después de vivir unos años en Hellín cambiaste tu residencia por Albacete, aunque mantienes aquí tu estudio y sigues teniendo una fuerte vinculación con nuestra ciudad ¿Esto estuvo motivado por el trabajo?

PN: No, fue un cambio personal. La familia de mi mujer vive en Albacete y queríamos que los niños estuviesen más cerca de la familia. De todos modos vengo por aquí todos los fines de semana, a la casa de Minateda, y al taller casi todos los días. Supongo que estoy acostumbrado a vivir con la maleta a cuestas, así que tampoco te aseguro que esté mucho tiempo en Albacete.

EOb: Supongo que la crisis económica, que azota a todos los sectores, todavía es más intensa en el ámbito de la cultura. ¿Cómo se sobrevive en estos tiempos?

PN: Sobreviviendo. Mal. Es difícil porque no puedes permitir que la crisis afecte a la calidad del trabajo que haces. No puedes dejar de hacer radiografías, endoscopias, análisis ultravioleta, pero todo eso es carísimo e incrementa el precio del trabajo. Así que no queda otra que buscar el equilibrio para poder seguir trabajando y que los costes sean menores. En ocasiones hemos decidido dejar cosas sin restaurar en espera de que vengan tiempos mejores. A veces es mejor dejar una cosa sin hacer que hacerla mal. Es complicado. El patrimonio vive en gran parte de las subvenciones, porque la administración es quien debe velar por la conservación de nuestro patrimonio, y sin embargo se está descuidando mucho.

EOb:¿Eres optimista en cuanto al futuro?, ¿terminará la crisis del sector en algún momento, o nunca volveremos a ver tanta inversión en conservación del patrimonio?

PN: Espero volver a ver esa inversión. Invertir en cultura, en patrimonio es invertir en la formación de la gente, y eso es algo muy importante. Creo que durante unos años también ha habido cierto descontrol y eso lo estamos pagando. Se han restaurado piezas que a lo mejor no hacían falta y no se han hecho otras más necesarias. Me encantaría que se volviese a restaurar mucho pero buscando ese equilibrio, y eso tiene que estar más supervisado por técnicos que por políticos.

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