Jueves, 31 Octubre 2013 17:40

El discurso del método

Hasta hace poco tiempo creía que no había nadie más tonto que aquel que había votado a Zapatero, pero no, por fin me he dado cuenta que los hay: todos aquellos que votamos a Mariano.

En las últimas elecciones muchos dimos el voto al candidato del Partido Popular por tres motivos importantísimos: salir de la crisis económica y creación de  empleo, frenar los nacionalismos vasco y catalán y acabar con ETA, con la ayuda de la lucha policial y la justicia.

Don Mariano no lo podía haber hecho peor en estos tres temas que amenazan la nación española. En primer lugar, las medidas para salir de la crisis se resumen en una brutal subida de impuestos –en contra de lo que decía en su programa electoral-, recortes desmesurados y ni rastro de tocar el enorme gasto de las tres administraciones, la estatal, autonómica y local. Cierto es que ha promulgado una ley para quitarle el poder de despilfarro a los ayuntamientos, y se plantea la reducción de concejales, pero seguro que estas medidas quedarán en “agua de borrajas”.

Con respecto al paro, el descenso, si lo hay, es muy lento, ha realizado una reforma laboral que no contenta a nadie, y ha subido las cotizaciones, lo que te obliga al empresario a pensarse mucho realizar nuevas contrataciones.

Todos los días escuchamos los continuos órdagos que lanzan los nacionalistas catalanes y la tibia respuesta del Gobierno de España. Cada mes de la caja común se les envía miles de millones para pagar a sus funcionarios o las pensiones. Cataluña es una autonomía en bancarrota, tiene la mitad de la deuda de todas las comunidades juntas, y el Gobierno sigue pagando su independencia. Hace caso omiso de las sentencias del Constitucional para que el español sea lengua vehicular en los colegios públicos catalanes, en definitiva, que un español pueda estudiar en español. Ahora la nueva Ley de educación va a obligar a los colegios privados catalanes a tener el español como lengua vehicular, pero yo me pregunto, ¿por qué no también en los públicos?.

En la lucha contra ETA, el traidor Zapatero demostró coherencia en su política terrorista, intentando dividir y perseguir a las asociaciones de víctimas del terrorismo, negociando la rendición del Estado ante la ETA tras meter en las instituciones a su brazo político: Bildu, Sortu, etcétera, o liberando masivamente a los presos.

Pero Mariano, que ha estado sujetando pancartas en las manifestaciones junto a las víctimas, liberó al preso con el cáncer terminal más largo de la historia, Bolinaga, y ha dejado salir “de rositas” a los policías del chivatazo en el bar Faisán, eludiendo buscar responsabilidades más arriba, porque a dos policías de medio pelo no se les ocurre hacer eso por sí mismos.

La pasada semana nos tocaba tragar con la noticia de la nulidad de la doctrina Parot, con la que los presos juzgados con el Código Penal de 1973 cumplían íntegramente sus penas, sin atajos legales.

En mi opinión, el Gobierno de España no ha hecho lo suficiente para intentar que la sentencia del Tribunal de Estrasburgo fuera favorable a las víctimas. No habían pasado ni 24 horas desde la publicación de la sentencia y ya estaba el primer preso en libertad –el periódico El Mundo incluso aseguraba que tenía las maletas preparadas un día antes de salir-.

Durante la deliberación de esta sentencia al Gobierno no se le ocurrió recusar al juez español, defensor de la abolición de la doctrina Parot, y tras su publicación, como si hubiese sido decretada por el mismo Dios, le han faltado las horas para ponerla en marcha.

Si nuestra Constitución no tiene herramientas para defenderse de las decisiones de Estrasburgo eliminemos el Tribunal Supremo y el Constitucional. Mucho me temo que los jueces de estas instituciones, elegidos por los partidos, están en connivencia con el poder político y a favor del proceso de rendición ante la ETA que comenzó Zapatero y continua con Mariano Rajoy.

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