Lunes, 04 Noviembre 2013 08:59

El traje negro y el Año de la Fe

Usar el color negro y la vestimenta oscura para demostrar el luto o el dolor por la pérdida de un ser querido es algo que prácticamente ha desaparecido de nuestras costumbres salvo raras excepciones. Se emplean mas como colores elegantes para bodas y fiestas como la Nochevieja que para entierros o funerales. Y es que el dolor va por dentro y en este aspecto la sociedad se ha hecho menos superficial y mas sincera. Y estoy de acuerdo con ello.

Una de los problemas de escribir sobre temas de actualidad en Hellín es la posibilidad de que mis opiniones puedan molestar a personas o instituciones que conozco y a las que considero buenos amigos o reconozco que están haciendo una buena labor. Sin embargo, mi compromiso con El Objetivo de Hellín es claro y rotundo: dar mis opiniones en libertad sin trabas ni cortapisas, haciendo una crítica siempre constructiva e intentando aportar soluciones a las cuestiones que planteo en mis artículos. Y voy a cumplir exactamente este compromiso.

Voy a centrarme en el asunto que hoy nos atañe. La Asociación de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Hellín ha organizado una serie de actos y conferencias con motivo de la celebración del año de la Fe, que culminan en la celebración de una procesión de nuestra imaginería, representada por aquellos pasos donde la imagen de Jesucristo es el motivo principal. La iniciativa es perfecta y la Asociación y el Ayuntamiento de Hellín merecen nuestras felicitaciones. Para los que somos creyentes siempre es motivo de orgullo poder expresar públicamente  nuestra Fe y la procesión es una forma muy adecuada de hacerlo dado lo enraizadas que están este tipo de manifestaciones en nuestro pueblo en su Semana Santa y en sus celebraciones patronales.

El otro día me comentaron que para poder salir en la procesión conmemorativa del Año de la Fe, bien fuera como costalero o nazareno de tu hermandad, había que usar como vestimenta traje negro u oscuro, camisa blanca, corbata negra y zapatos negros (indumentaria imagino que para los hombres, porque de las mujeres no me comentaron nada) según decisión de la asamblea de la Asociación. Cuando me puse a investigar entre los miembros de mi familia quiénes tenían traje negro u oscuro el resultado fue que mi hijo no tenía mas que los zapatos y mi cuñado lo mismo. Yo mismo no tengo corbata negra. Total, que si queríamos salir había que hacer un gasto no inferior a 350-400 €. Y para colmo de males ayer pasé por un comercio donde se anunciaba a bombo y platillo que se  alquilaban trajes para la procesión al módico precio de 40 €.

Cuarenta euros es el 10% de lo que gana un parado de larga duración que tenga derecho a ayuda estatal de 400 € mensuales. ¿Es justo que tenga que elegir entre salir en la procesión o comer? Y no me vale que se diga que estos casos son muy pocos y que me he ido al caso extremo. Con que hubiera una sola persona que estuviera en esta situación sería motivo suficiente para no obligar a nadie a hacer el mas mínimo gasto para participar en dicha procesión. Ni siquiera para comprarse una corbata negra.

Los mayores defensores y divulgadores de la Fe siempre han llevado hábito en las celebraciones con motivo de la misma. ¡Qué mejor hábito para un católico hellinero que llevar la túnica de su hermandad en la Procesión de la Fe sin capuz, sintiéndose orgulloso de que le reconozcan como seguidor de Cristo y de sus enseñanzas!

Siempre he sido partidario de la sobriedad en las procesiones de Semana Santa. A principios del siglo XX, antes de la guerra civil, según la  abundante documentación gráfica que hay en España, los pasos prácticamente no llevaban flores salvo las Vírgenes. De aquellos días a los actuales, la situación ha cambiado radicalmente, habiéndose incrementado exponencialmente los gastos de las hermandades en  flores, bandas, etc.. y se han creado unas necesidades de ingresos que obligan a las mismas a realizar todo tipo de rifas y negocios porque no pueden sufragar dichos gastos con las cuotas de sus hermanos. Ni tanto ni tan calvo, todo esto debería racionalizarse. Y mas en la Procesión del Año de la Fe que debería ser la mas austera de todas, despojándola de cualquier boato que implique un coste que no esté justificado para la estricta celebración de la misma. Y por supuesto no obligando a ningún participante a tener que gastar ni un euro en la indumentaria. A la procesión solo hay que llevar una cosa: LA FE QUE UNO TIENE DENTRO DE SÍ MISMO.

Yo no voy a salir en la procesión de ea Fe. Como he dicho antes, me solidarizo con los que no puedan salir por motivos económicos, aunque sea sólo un creyente. Demostraré mi fe viéndola pasar y pidiendo para que la crisis que nos ahoga nos abandone de una vez y no haya personas que pasen necesidad.

Rectificar es de sabios. La Asociación está a tiempo.

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