Lunes, 21 Mayo 2018 08:37

López-Alcahut: “la educación es fundamental para evitar la delincuencia entre los jóvenes”

La gestión es mérito de Pepe García. Llevaba tiempo detrás de entrevistar al que desde hace quince meses es el máximo responsable de la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Hellín. Su predisposición máxima, en la concertación y en el encuentro. El problema: la burocracia, la jerarquía y lo delicado del trabajo que desempeña. Una vez satisfechos los trámites y obtenidos los beneplácitos, García, corresponsal de La Tribuna en Hellín, propone que la entrevista sea coral, que participemos todos los medios locales. El lugar: un céntrico hotel de la ciudad. La excusa: un pequeño desayuno. El resultado: una agradable conversación sin guión previo con una persona que habla y mira a los ojos.

Antonio López-Alcahut empezó su carrera profesional en Pamplona, siendo trasladado pronto a la capital de nuestra provincia, donde estuvo destinado en equipos de investigación y dirigiendo algunos grupos de intervención. Su paso por el grupo de estupefacientes le marcó tanto que todavía hoy piensa que es uno de los principales problemas a erradicar de nuestra sociedad. Durante algunos años también estuvo adscrito a la comisaría de Cuenca. Hace casi un año y medio fue propuesto para dirigir la Comisaría de nuestra ciudad, “una gran oportunidad”, tal y como este albaceteño, casado, con dos hijos, la define. “después de siete y ocho años como Jefe de Brigada que te ofrezcan una jefatura local es un paso muy importante”. Un reto que también califica de interesante dentro de las labores que realizan.

“Conocía Hellín solo de haber estado un par de veces cuando era muy joven” reconocía al preguntarle sobre su aterrizaje en la ciudad del tambor, “y la acogida ha sido muy buena”. El comisario “hace una doble vida” entre Hellín y Albacete, intentando conciliar su pasión por lo que hace –eso se detecta después de hablar cinco minutos con él- con la pasión por su familia.

Muchas horas diarias de trabajo, a veces jornadas maratonianas que le hacen optar quedarse y no dar un beso de buenas noches a sus hijos. Antonio López-Alcahut está al frente de una platilla de 74 personas, aunque solo 62 operativas en la Comisaría, un 82% de ocupación de la plantilla, un poco por encima de la media nacional, reconoce, aunque añade que le encantaría contar con el 100 por 100, lo que redundaría en la mejora del servicio que realizan. Todos ellos trabajan para preservar nuestra seguridad, la de las 30.000 almas que vivimos en esta ciudad tan lejana a veces de Castilla-La Mancha.

Afortunadamente esas 62 personas trabajan en unas instalaciones punteras, que nada tienen que envidiar a las comisarías de capitales de provincia. Recuerda el Comisario que cuando se inauguró la nueva Comisaría de Albacete “no cabíamos todos dentro”. La comisaría de Hellín tiene unas condiciones magníficas para trabajar “podría albergar tranquilamente una plantilla de 120 o 130 personas”, tanto que reconocía con una sonrisa en la boca que varios compañeros con otros destinos que quisieron acompañarlo en su toma de posesión querían pedir el traslado a Hellín cuando conocieron el edificio.

“Tenemos las mismas áreas que tiene cualquier otra comisaría provincial o incluso una jefatura territorial”. La comisaría de Hellín cuenta, explica su responsable con orgullo, el área de seguridad ciudadana, policía judicial, con el área de la UFAM, que presta atención especializada y personalizada a las familias, menores y a las víctimas de violencia de género, doméstica y sexual, la unidad de policía científica, y la de extranjería y documentación.

“Somos una plantilla suficiente y potente para dar respuesta a muchas cosas”. El comisario se pregunta qué es “tranquilo” cuando se le cuestiona si Hellín lo es, afirmando si con ese calificativo se quiere decir que los delitos habituales no son muy graves. “Tenemos nuestra problemática y en los últimos años se viene luchando mucho en lo que llamamos la delincuencia itinerante”. Se refiere a la facilidad que tienen los delincuentes a la hora de moverse por un amplio territorio. A modo de ejemplo, la detención en Asturias de los presuntos autores del robo de un camión en Hellín.

Le preocupa especialmente el repunte delincuencial a nivel nacional de los menores, que también tiene su reflejo en Hellín. Los delitos realizados por jóvenes entre 14 y 18 años, que se juzgan con una de las políticas de protección al menor y una legislación de las más garantistas que existen que hacen que el menor “le saque provecho, olvidándose de las obligaciones que tienen que cumplir”. En Hellín “cuando buscamos soluciones a muchos de nuestro problemas hablamos del absentismo escolar, la falta de trabajo o de una capacitación profesional”. La educación es, en su opinión, fundamental, uno de los pilares en los que se basará después la convivencia y sus normas.

Los problemas detectados en algunos barrios, como Calvario y Ribera tienen, en su opinión, solución más desde el ámbito de la educación, de solventar el absentismo escolar, de mejorar la empleabilidad y la tasa de paro, más que de construir una Comisaría de Distrito. “Estamos a cuatro minutos de cualquier problema que se produzca, por lo que no tendría sentido que una población de 30.000 habitantes tenga dos comisarías cuando, por ejemplo, Albacete, con 150.000 habitantes, cuenta con una”.

“Nos estamos encontrando chavales por la calle a las dos de la mañana” todos esos problemas mencionados “y el ordenamiento jurídico tan garantista que tenemos”, insistía, hacen que muchos menores estén siempre “rozando la línea roja”. “Solo esta semana hemos detenido a cuatro o cinco menores”, reconociendo así un repunte en la delincuencia de estos chavales “ociosos” que prácticamente viven en la calle.

Sobre el consumo y venta de alcohol y drogas a menores, recordando que en el primero de los casos la competencia es de la Policía Local, aseguraba que colaboran con ellos en todos los procesos de intensificación que marca el Plan Nacional. En el consumo minorista de sustancias estupefacientes en los centros escolares están ahora precisamente “en una fase de intensificación”. “Estamos todos los días en las inmediaciones de los institutos”. Eso hace que en ocasiones se pueda erradicar la venta de estas sustancias, como ocurría hace unas semanas en un centro. Las cerca de 250 inspecciones realizadas, por ejemplo, en este trimestre, en ocasiones dan sus frutos.

El porcentaje de eficacia, de resolución de los casos ronda el 50%. “Por suerte la gran mayoría de los delitos que se comenten en Hellín son delitos que podemos investigar, nos son delitos graves, hurtos, cuestiones de patrimonio, aunque también hay robos con fuerza”. Uno de los problemas es la diseminación. Los robos con fuerza se producen en su gran mayoría en viviendas que en realidad son segundas viviendas o casas de campo. “Seguimos luchando contra esto, y el resultado del año pasado no es malo”. Buenos resultados en este tipo de delitos y a nivel general, con una reducción del 6% en el primer trimestre de 2018.

En cuanto a los delitos de violencia de género “nos queda mucho camino por recorrer”, pese a la proliferación de programas y a que cada vez se incide más en el ámbito educativo.

Entre risas, y esperando las preguntas, López-Alcahut accede a hablar de Semana Santa. Quince meses de estancia son suficientes para entender que Hellín pocas cosas son más importantes que debatir sobre los problemas de su fiesta grande.

Consciente de los problemas de horarios, se sigue sorprendiendo del comportamiento general de vecinos en esos días. “Es una fiesta espectacular” y “sin grandes problemas” desde el punto de vista policial. Destaca lo conciliadora que es la gente para la gran cantidad de gente que se concentra en poco espacio y el ruido que existe. “El gran hándicap lo tiene la ciudad en el sentido de los horarios y ese tipo de cuestiones”, y en esos asuntos, la policía no tiene competencia. “Tenemos que velar por la seguridad y el orden público” algo que ahora además tienen que hacer extensible a las amenazas terroristas –nos recuerda que estamos en nivel de alerta 4 reforzado-, y lo hacen en Semana Santa, nos explica, con todos los efectivos, puesto que en esos días no se permiten permisos ni vacaciones.

“La Semana Santa es una responsabilidad de los hellineros y solo el hellinero se tiene que dar cuenta hasta donde quiere llevar su Semana Santa”. Hacerla más grande o hacer lo contrario. Explica que no pueden dirigir a la gente, “iríamos contra los derechos fundamentales”. Poco más pueden hacer en el sentido de que esa masa de gente se mueva o no, aún así recuerda que colaboran con la Policía Local para facilitar la fluidez y el desarrollo de las procesiones.

“La rivalidad con la Guardia Civil es un mito”, alega el Comisario cuando se le pregunta por la relación del CNP con la Benemérita. Asegura que son muchas las operaciones conjuntas que realizan, sobre todo en temas relacionados con drogas y que la comunicación con el Capitán es fluida y casi diaria.

Es precisamente la droga uno de los asuntos que más parece preocuparle. Lo reconoce. Ser el jefe de estupefacientes durante más de cinco años debe marcar. “No me gusta que haya droga en la calle”, asevera, reconociendo que es una fijación personal. “Es uno de los grandes problemas de la sociedad y de la gente joven”, y cree que si la gente supiera que sustancias se meten realmente en el cuerpo muchos ni la probarían.

Lamenta la permisividad que la sociedad ha ido otorgando a las denominadas “drogas blandas”, justificándolas, “y es una puerta para otras cosas”. En Hellín, explica, hay droga como en todos los sitios, e insiste en señalar la desocupación, el absentismo escolar y circunstancias similares como agentes propiciadores del consumo de estupefacientes.

En 2017 se realizaron un 20% más de actas de aprehensión de drogas en nuestro municipio, lo que indica que lamentablemente se está consumiendo pero que también se está luchando contra ello. Cierta preocupación le ofrece, por otro lado, el repunte en el consumo de heroína a nivel nacional “una forma de droga que lleva a la delincuencia”, puesto que los adictos para conseguir su dosis comenten hurtos, pequeños robos con fuerza, o robos en el interior de vehículos, que se han aumentado en los últimos meses.

Sobre las detenciones de hace unos días tras un incendio en la calle Nueva, el Comisario confirmó que habían detectado desde hace tiempo un punto de venta de heroína en esta vivienda y se estaban recogiendo desde hacía semanas las pruebas incriminatorias necesarias para procesar a los que más tarde fueron detenidos. Poniendo en valor el trabajo de sus agentes, explica que en ocasiones estas labores de vigilancia no son fáciles y utiliza como ejemplo una vigilancia en una calle del casco antiguo en la que apenas pasa un coche.

Un alto porcentaje de la droga que se incauta en Hellín es hachis y marihuana, sobre todo ésta última. La facilidad de su cultivo, lo disperso de nuestro municipio y los subterfugios legales facilitan su tráfico y consumo. Preguntado por si legalizar la droga supondría acabar con el tráfico advierte que “solo serviría para que la gente se vuelva drogadicta”. Recuerda que se ha legalizado el alcohol y la gente bebe, y que si legalizaran otras sustancias siempre habría un mercado negro que se diferenciara en precio o en pureza.

Apurando el café cortado nos habla del futuro más inmediato en cuanto a seguridad en nuestra ciudad. López-Alcahut anhela la consolidación de los niveles de delincuencia que tenemos, por debajo de la media española y por tasa de número de habitantes, pese a estar de paso entre grandes ciudades. Otro asunto que le gustaría consolidar es la colaboración con los juzgados, aumentando, como están haciendo, el número de juicios rápidos.

Un trabajo futuro que hay que realizar sin bajar la guardia, advierte y, sobre todo, “formándonos”. Reconoce que una de sus obsesiones es que los agentes sigan haciendo sus cursos de actualización y especialización. Ampliar los servicios que realiza la UFAM, con la llegada de dos nuevos agentes, y la profesionalización de la policía judicial, sobre todo en nuevas formas de delito, como los informáticos, también son algunos de los objetivos que se marca este joven comisario. Seguramente más tímido de lo que pretende aparentar y que habla de su trabajo mirando a los ojos.

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