Viernes, 08 Noviembre 2013 12:44

ASPRONA es mucho más

Cuando uno está bordeando los cuarenta piensa, ingenuamente, que nada en esta vida le puede sorprender. Es evidente que esa impresión no es acertada, pero reconozco que el asombro que sentí hace unos días, mientras visitaba las instalaciones de ASPRONA, lejos de confundirme me produjo una agradable sensación.

La experiencia, ese calificativo casi siempre positivo, a veces juega malas pasadas. Hace un par de mañanas me dirigía al polígono con una imagen previa en mi mente de lo que me iba a encontrar, y lo cierto es que mis neuronas iban muriendo a medida que se desarrollaba la visita, al tiempo que mi boca cada vez se hacía más grande de forma inconsciente.

ASPRONA no es una guardería, ni siquiera un centro de día. Esa frase fue de las primeras que pronunció Juan Carlos Guerra, el director del centro y cicerone en mi visita. Él lo tenía muy claro. Yo solo pude asimilarlo en mi camino de regreso a la redacción. ASPRONA es mucho más.

Es un centro ocupacional donde las personas con discapacidad intelectual realizan una serie de labores cuyo objetivo último es conseguir su autonomía personal y su habilitación laboral. Los usuarios son adultos que han finalizado su educación, pero cuya minusvalía les impide acceder a un puesto de trabajo.IMG 0466

El centro ocupacional se divide en talleres, según el producto que se está manufacturando, y los 50 usuarios actuales son asignados a cada uno de ellos según su nivel de autonomía. En estos momentos hay 5 talleres en funcionamiento. Allí los usuarios manipulan productos de limpieza, bolígrafos, piezas de tubería, cortinas de plástico e incluso golosinas. Realizan los trabajos por encargo de diferentes empresas locales y de otros lugares, como Alicante, aunque los productos que pasan por su ya expertas manos llegan incluso a mercados internacionales, como las cortinas, que se exportan a EE.UU.

Quizá dónde llegan los productos es lo que menos preocupa a los usuarios. Tal vez lo que más sorprende al entrar a cada uno de estos talleres es el nivel de concentración de cada uno de los usuarios, tan solo pendientes del trabajo que tienen que realizar. Estoy convencido que muchos de ellos ni siquiera se dieron cuenta de mi presencia, y los que lo hicieron, tras una breve sonrisa a modo de bienvenida volvieron enseguida a sus quehaceres.

Todos son responsables del producto que realizan, que pasa por un estricto control de calidad. Juan Carlos nos comenta que las empresas para las que trabajan se asombran del control de calidad que se le hace a cada uno de los productos antes de proceder a su envasado y transporte. Aquí se hacen productos normales de una forma normal. La diferencia entre estos usuarios con los trabajadores que realizan las mismas labores en un polígono industrial cualquiera es quizá una cuestión de productividad, nunca de calidad. Cierto es que los encargos tienen plazo de entrega, y este se procura cumplir a rajatabla. Cuando es necesario se refuerza un taller en concreto y los demás continúan a menor rendimiento.

Sorprende ver en una de las salas de la segunda planta de la nave una cama, y mucho más a alguien haciéndola con todo el esmero del mundo. En el centro no solo se pasa el tiempo en los talleres, también hay un aula terapéutica para todo aquel usuario que la necesite. La terapeuta atiende la mejora de las habilidades cognitivas o de la movilidad de aquellos que lo requieren, y enseña aquellas competencias necesarias para que la vida de éstos pueda ser cada vez más independiente.

ASPRONA es mucho más porque también es un centro especial de empleo, donde aquellos usuarios con mayor capacidad desempeñan un trabajo productivo con el que adquieren experiencia para que en un futuro puedan desempeñarlo en una empresa ordinaria.

Bajamos a la planta baja, y el olor a serrín y a laca nos traslada a esas carpinterías de barrio junto a las que muchos de nosotros nos hemos criado. Este es el territorio de Antenor, que amablemente nos explica cómo funciona el centro. Aquí trabajan 10 personas en dos turnos, que desde hace unos años dependen de la Fundación ASLA –Asprona Laboral-, aunque en la carpintería hay trabajadores que desarrollan aquí su labor desde hace más de 25 años.

IMG 0463Hace años se dedicaban exclusivamente a la fabricación de muebles, pero la crisis económica y las grandes superficies han hecho disminuir de forma notable los pedidos. Afortunadamente la producción se ha diversificado, y en estos momentos se atienden grandes pedidos de dos productos fundamentales, los jamoneros y las cajas contenedoras de botellas de vino.

Aquí se cuenta con la maquinaria y la mano de obra necesaria para realizar todo el proceso, aunque parte de él se realiza en la carpintería de ASPRONA en Albacete. Desde el corte de la madera que llega en bruto, el lijado, el copiado de las piezas, el montaje y el acabado. Un lugar en el que estos trabajadores tienen la oportunidad de sentirse realizados con su esfuerzo diario, con un trabajo que podrían desarrollar en cualquier otro taller pero que con los prejuicios que todavía existen sobre la capacitación de estas personas lo tendrían muy difícil, mucho más en estos tiempo de zozobra laboral.

Al contrario de los usuarios del centro ocupacional, que perciben mensualmente una gratificación al estímulo, los trabajadores de este centro están dados de alta en la Seguridad Social y cobran al menos el salario mínimo interprofesional.

ASPRONA es mucho más. Es un servicio de atención a personas con discapacidad intelectual, con una residencia donde se vela por el cuidado personal y las necesidades cotidianas de 26 usuarios, tutelados pero en mayor o menor medida independientes. Aunque visitamos, acompañados por Eva, las instalaciones de la residencia cuando ésta se encontraba vacía las paredes de este lugar acogedor destilan historias personales. No hace falta ponerse drámatico, no son historias de superación, son detalles de la rutina del día a día, de convivencia y de desarrollo personal.

Aquí se huele a comida. Las mesas del comedor están listas, en menos de una hora los moradores de esta casa ocuparán sus sitios. Lo hacen cada día del año, salvo aquellos en los que se desplazan a visitar a sus familiares.IMG 0470

Salimos de la residencia. El coche nos espera en la puerta de la piscina de la Ribera. Subimos a él con el ánimo trastocado, no por lo que hemos visto, sino porque caemos en la cuenta de que, igual que servidor, mucha gente debe desconocer lo que se cuece en realidad tras las paredes de la nave industrial o la residencia que hemos visitado. Una lástima.

También es una pena que para realizar esta gran labor falten ayudas económicas. Es lógico en esta época donde no se desechan ni las monedas de cobre. Los ciudadanos tenemos, dentro de unos pocos días una oportunidad para colaborar con esta causa. ASPRONA celebra el próximo sábado 16 su tradicional cena solidaria, a partir de las 21:00 horas, en el Hotel Restaurante Emilio. La cena cuesta 30 euros, de los que cinco irán íntegramente a sufragar las actividades y programas de esta Asociación. Se pueden reservar las plazas en el propio restaurante, a través del correo Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. o en los teléfonos 967 302 842 o 638 959 545 que atenderá Meritxel, la responsable de administración.

Con esta pequeña ayuda quizá consigamos que ASPRONA todavía sea mucho más.

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