Miércoles, 13 Noviembre 2013 08:17

Manuel Valenciano: “A muchos empresarios les gustaría tener empleados tan responsables con el trabajo como los del centro ocupacional”

Manuel Valenciano Llamas, 57 años, prejubilado de banca. Así se presenta el tesorero de ASPRONA cuando le pido que me hable brevemente de él tras encender la grabadora. Hace días que teníamos pendiente esta conversación, pero estamos en un tiempo complicado. A su labor en la Asociación y las obligaciones familiares se unen un reciente viaje a un Congreso en Valladolid y otros compromisos. Como otros jubilados jóvenes, tiene mucho tiempo. Pero él mismo lo define no como libre, sino comprometido a una labor que ahora mismo es fundamental en su vida.

Nos separan una pequeña mesa y un par de cafés. El suyo termina por enfriarse. Tiene mucho que decir. Enlaza unos temas con otros y lo hace con vehemencia, con la convicción de quién está seguro de que el tiempo que dedica a la asociación no es en balde.

Su hijo, del mismo nombre, tiene 29 años. Es el motivo de que comenzara su relación con la Asociación. Junto a su esposa se plantearon qué pasaría con él, que tiene una discapacidad, cuando terminara el colegio. Antes de que esto ocurriera buscaron posibles soluciones y encontraron a ASPRONA. Poco a poco su esposa y él empezaron conociendo y más tarde implicándose en la misma. Querían colaborar, ya no pensando en su hijo, que tenía cubiertas buena parte de sus necesidades, sino en otros usuarios, igual que otros padres lo hicieron antes para que su hijo disfrute ahora de los servicios que se ofrecen.

Empezaron colaborando y han terminado siendo miembros activos de la directiva que preside Lucio Gómez Salazar, él como tesorero y Pilar López, su esposa, como vicepresidenta.

El Objetivo:¿Qué es ASPRONA y qué significa su labor para la sociedad?

Manuel Valenciano: ASPRONA, aunque sus siglas vengan de una terminología en desuso, es la Asociación para la atención a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y sus familias de la provincia de Albacete. Es una asociación provincial. Trabajamos para la inclusión en la sociedad de las personas con discapacidad y para mejorar su calidad de vida. Si la sociedad es inclusiva, como debe ser, aceptará lo que por derecho y por ley le corresponde a toda persona, porque las personas con discapacidad ante todo son personas, con sus derechos y sus obligaciones. Es la sociedad la que se tiene que adaptar a estas personas, y no al revés. Por ejemplo, el que un autobús no tenga un fácil acceso no es culpa de nadie, pero no lo puede adaptar la persona con discapacidad, lo tiene que hacer la sociedad.

Estas personas tienen capacidades diferentes, a ellos les enseñas un trabajo y, aceptando que puedan tardar algo más en aprenderlo, una vez que lo aprenden, tienen un alto grado de responsabilidad y profesionalidad con su trabajo. En mi opinión, muchas empresas quisieran que sus trabajadores estuvieran tan pendientes de su trabajo como están aquí.

EOb: Imagino que ASPRONA, con 50 años de andadura, ha evolucionado mucho…

MV: Es cierto, incluso en la propia organización interna de ASPRONA. Hasta hace muy poco tiempo se organizaba en diferentes Juntas Comarcales, y esas juntas, con la mejor intención del mundo, hacían lo que cada uno pensaba que era lo mejor para las personas con discapacidad intelectual o de desarrollo. Era un lucha independiente. En un momento determinado se planteó si se quería seguir así, cada uno por su lado, o si se quería la unidad de todos para tener más fuerza. Se hizo una encuesta entre todos los asociados, familiares, voluntarios e usuarios y trabajadores y el resultado fue que la mayoría quería cambiar el modelo de organización. A partir de entonces se ha pasado a tener una única junta directiva provincial. Antes, cada junta comarcal mandaba dos miembros a la provincial, y por decirlo de alguna manera, luchaba por sus intereses y su centro. Ahora somos 13 miembros que estamos para luchar y trabajar por ASPRONA, independientemente de dónde seamos cada uno. La Asociación y la Junta Directiva está para luchar por todos.

La Asociación estaba planteada para conseguir y obtener servicios donde atender a estas personas. Ahora, cada vez más, se tiende por ejemplo a no conseguir una residencia para que vivan 26 personas sino a la implantación de pisos tutelados, en lugar de los centros especiales de empleo lo ideal sería que todas las empresas tuvieran la posibilidad de contratarlos. Lo que siempre han tenido las empresas, la figura del aprendiz, que tú, que yo, que cualquier otra persona le pudiera acompañar como apoyo hasta que aprendiera sus funciones y que volaran ellos solos. A todo esto es a lo que se quiere tender. Si hace 51 años que se creó ASPRONA le llegas a decir que las personas con discapacidad estarían como están ahora no se lo habría creído. Ahora pasa un poco lo mismo, sabemos que nuestros objetivos actuales son difíciles de conseguir de forma total, pero trabajando día a día, se irán consiguiendo cosas.

EOb: ¿Cómo sobrevive una Asociación como ASPRONA en estos tiempos de crisis y de recortes?

MV: Con mucha dificultad. Me gustaría aclarar que nosotros no recibimos subvenciones, nosotros tenemos convenios. Una subvención te la dan para una actividad puntual y un convenio supone que la actividad que hace la asociación es una obligación de la administración pública por ley. La atención a las personas con discapacidad intelectual es obligación de la administración, pero como no puede llegar a todo, convenia con asociaciones como la nuestra de forma anual para hacer el trabajo que tendrían que hacer ellos. De esta forma ahorran algo porque los sueldos de los empleados de las administraciones públicas son mucho más elevados que los que marca el convenio que rige nuestras asociaciones. Además de los convenios, que son la parte fundamental de las aportaciones, tenemos otros complementos de ingresos, como las aportaciones de los socios, que es complicado que aumenten, más en estos tiempos de crisis. Lo mismo pasa en realidad con los convenios, que no crecen. Llevamos tres años con las cantidades congeladas, pero al menos no nos las han reducido como a otras asociaciones. Con la misma cantidad que hace tres años, y con el coste de la vida cada vez más caro, las nóminas, la luz, el gasoil, el agua, es complicado sobrevivir. Una de las cosas que hemos tenido que hacer es ajustar los gastos, buscando la eficiencia, manteniendo calidades, pero sin dejar de prestar los servicios. Esto afectó a algún trabajador, intentamos que fueran los menos posibles. Al que se pudo se reubicó en otros servicios. Se ha racionalizado mucho el tema de personal y el de gasto corriente, desde el gasto telefónico hasta el de luz, siempre en la medida de las posibilidades, ya que el servicio tiene que seguir siendo óptimo.de cerca manuel valenciano

EOb: Además de las aportaciones y los ingresos generados de las actividades que se desarrollan también buscáis la colaboración de los ciudadanos, por ejemplo con la celebración de la cena anual ¿Qué supone esta actividad para ASPRONA?

MV: Nosotros, aunque no te lo he comentado antes, buscamos otros ingresos, como la venta de lotería y hacemos otro tipo de actividades que intentamos que nos reporten algún tipo de beneficio. Aquí en Hellín, por ejemplo, hace tres años intervenimos en el musical Annie, en unos meses se hará el musical Mamma Mía con el mismo fin, se realiza la corrida de toros más emblemática de Albacete a beneficio de ASPRONA. También la cena, en la que algo de beneficios se consiguen. Del precio de cada tarjeta, de 30 euros, 5 van de donativo. Pero lo más importante de la cena es, de alguna forma, agradecer a la sociedad hellinera su implicación. No nos preocupa aumentar el beneficio de esta actividad, si no que venga la mayor gente posible para que pase una velada de encuentro con nosotros.

EOb: ¿Cómo es el día a día del tesorero provincial de ASPRONA?

MV: Pues muy triste. Nosotros ahora mismo en atención temprana, residencia y ocupacional vamos prácticamente al corriente de pago con los trabajadores. Aquí en Hellín hay un pequeño atraso que se va a solventar en los próximos días, pero en ASLA tenemos un atraso de seis nóminas. Estoy es muy triste en el sentido de que ves que tus 52 hijos están atendido por los profesionales y muchas veces no puedes atender las necesidades económicas de estos trabajadores. Ellos, aunque hacen un trabajo muy vocacional trabajan por un suelto, y tienen que vivir y pagar sus recibos.

EOb: Si te olvidaras de tu responsabilidad en la asociación, como padre de un niño con discapacidad psíquica, ¿con qué ojos verías ASPRONA?¿Qué significan para tu hijo los servicios que presta?

MV: Mi hijo, desempeñando su trabajo en el taller ocupacional, es super feliz. Difícilmente va a poder estar en una empresa normalizada, por su dificultad motora, pero por otro lado veo que es muy feliz con lo que hace. Alguna mañana le pregunto si está cansado, si se quiere quedar en casa y él es el que me dice que su obligación es ir a trabajar. Está muy a gusto. Te hablo de mi hijo carnal, pero creo que aquí en Hellín tengo en realidad 52 hijos. Trabajamos por todos ellos, sin mirar beneficiar a los propios, porque trabajando por todos ellos los beneficiamos uno a uno. De todos estos chicos y chicas hay quien no tiene padres, o son tan mayores o con tan pocos recursos que no pueden hacerse cargo de ellos, por eso esto no se trata de que cada uno luche por su hijo, hay que luchar por todos.

EOb: ¿Cómo ves el futuro de la Asociación a medio y a largo plazo?

MV: Bastante mejor. Tengo que reconocer que el año pasado se llegaron a tener 9 nóminas atrasadas y los trabajadores hicieron un gran esfuerzo para aguantar esa situación. Que ahora mismo estemos casi al día implica que la cosa se vea bastante mejor. Asumiendo que nuestra asociación nunca va a tener excedentes porque los convenios nunca llegan antes de, sino meses después de, parece que la cosa está mejorando. Las expectativas son que en cualquier momento se negocie el convenio del próximo año para que la administración pueda adelantar el pago a como lo estaba haciendo hasta ahora.

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