Martes, 19 Noviembre 2013 18:48

Un reciente estudio demuestra que el sarcófago de Hellín procede del Tolmo de Minateda

El llamado sarcófago paleocristiano de Hellín, que se expone en el Museo de la Real Academia de la Historia en Madrid, es una de las piezas tardorromanas más espectaculares de las conservadas en España. No son pocos los hellineros que desconocen la existencia de esta pieza, aún cuando en el Museo Comarcal de nuestra ciudad se expone una réplica de la misma.

El sarcófago ha sido objeto, desde su descubrimiento hace más de 175 años, de numerosos estudios, pero si hay algo en lo que todos estos trabajos no se han puesto de acuerdo es en la procedencia del mismo. Cuando se produjo el hallazgo la pieza se estaba utilizando como abrevadero para las bestias en un paraje cercano a Minateda. Desde entonces uno de los misterios que rodeaba el hallazgo era su procedencia original. Un reciente estudio de Juan Manuel Abascal y Lorenzo Abad, catedráticos de Historia Antigua y Arqueología de la Universidad de Alicante parece desvelar esa incógnita. Tras realizar un análisis de los documentos conservados sobre su descubrimiento han podido llegar a la conclusión de que el sarcófago procede originalmente del yacimiento del Tolmo de Minateda.

El estudio, que ha sido publicado hace escasas fechas en un homenaje al profesor Julio Mangas, editado por la Universidad de Oviedo, llega a esta conclusión tras un riguroso recorrido, a través sobre todo de los documentos y la correspondencia generada tras el hallazgo que se conserva en la Academia de la Historia, de lo que los autores titulan como una aventura arqueológica del siglo XIX, puesto que desde que se conoció la existencia de la pieza hasta que la misma fue custodiada en la citada institución pasaron 30 años.dibujo isidro

Esta “aventura” comenzó en 1834, momento en el que tiene conocimiento de la existencia del sarcófago Isidro Benito Aguado, abogado de los Reales Consejos, que recientemente había sido nombrado alcalde mayor de Casas de Ves, comenzando en esas fechas a desempeñar funciones ocasionales por encargo real en Hellín. Aguado era en ese momento académico de la Real Academia de la Historia, tras participar en el descubrimiento de otros hallazgos, como el puteal de Trigueros o el mosaico de Valverde del Camino.

La formación de este personaje hizo que enseguida se diera cuenta de la importancia del sarcófago una vez le comunicaron su existencia, por lo que enseguida comunicó el hallazgo a la reina Maria Cristina, de quien no recibió contestación. Por este motivo un año más tarde decidió remitir el mismo informe a la Real Academia. Se trataba de una larga Memoria, con ilustraciones de la pieza, en la que entre otros muchos pormenores se relataban las circunstancias del hallazgo:

“…tuve noticia de una pila en la cual bebían agua las bestias de la posada nueva, propia del coronel D. Sebastián Velasco. Con efecto la reconocí y me maravillé al observar una alhaja tan hermosas como humildemente despreciada. Esta pila es un suntuoso sepulcro de mármol blanco de una sola faz, porque se conoce estuvo estriado a la pared…”

“…Según he podido averiguar tenía dentro huesos humanos pero muy molidos, una ánfora y una especie de urna cenicia con restos también de la mortalidad…”

“…Réstame hablar del punto donde fue hallada esta antigüedad, para que mejor pueda discurrirse algún día sobre lo que podrá hallarse. Hace algunos años que, necesitando losas para el fogón de la cocina, mandaron a un jornalero a hacer excavaciones al intento. Efectivamente, mucho se había acarreado a Hellín del cerro llamado El Tolmo, una legua distante de aquel pueblo, el cual está situado frente al Molino de Vinatea, a la izquierda del camino real de Murcia, próximo a la venta de aquel nombre. Extrayendo las piedras, se descubrió la tapa del sepulcro, el cual fue perfectamente sacado y conducido al sitio que hoy ocupa…Lo primero que procuró su dueño fue hacerle un conducto para que vertiese el agua que los animales dejaban…”

Tras recibir el informe, la Real Academia de la Historia decidió, en una sesión plenaria, instar al gobernador civil de Albacete para que pusiera los medios necesarios para su recuperación y salvaguarda: “…escríbase al gobernador civil de Albacete para que dé las órdenes oportunas a fin de poner este monumento a cubierto de las injurias del tiempo y de los efectos de la ignorancia y barbarie…”. En opinión de los autores del estudio, esta petición a un tercero y la no determinación de esta institución para proteger directamente la pieza propició que su recuperación se alargase varias décadas.

sarcofago hellin2Antes de que el gobernador civil tomara cartas en el asunto fue José Rodríguez Carcelén, recién nombrado académico, quien al parecer llegó a un acuerdo con el coronel Sebastián Velasco, propietario de la Venta de Minateda, y a la sazón del sarcófago, para custodiar la pieza en su propia casa, asegurando que allí estaría a disposición de la Academia.

Abascal y Abad explican en su trabajo que en 1862, casi 30 años después, con motivo de la recuperación de otras piezas similares, alguien recordó en la Real Academia la existencia de esta extraordinario objeto, comisionando a uno de sus miembros para recabar la información sobre el estado de la misma. Desde Hellín, Maximino García informaba que el sarcófago no se había perdido pero que ahora se guardaba en un almacén propiedad de Francisco de Paula Valcárcel, añadía en su informe que las circunstancias habían cambiado para proceder a su traslado a Madrid, puesto que Hellín ya contaba con ferrocarril.

Aunque el coste de la operación era importante y entrañaba algunos riesgos, la Academia decidió proceder a su traslado. Según este trabajo fue la compañía de ferrocarril Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA) la encargada de trasladar, por primera vez en nuestro país un objeto artístico de semejante tamaño y valor. Los autores apuntan que hay constancia de ese traslado en tren desde Albacete, aunque desconocen cómo llegó desde Hellín a Albacete. Por los datos de los que disponen sospechan que este tramo también se realizaría en tren, puesto que en esa fecha la línea ya había llegado a Agramón y poco después enlazaría con el tendido que llegaba desde Cartagena a la altura de Las Minas.

El sarcófago llegó a Madrid a finales de enero o principios de febrero de 1864 y desde entonces está custodiado en la sede de esta institución. Desde entonces, el sarcófago de Hellín ha sido objeto de numerosos estudios sobre el arte hispano-romano, aunque en ninguno de estos trabajos se añadió nada sobre el lugar del hallazgo, amén de las circunstancias comentadas por Aguado sobre su descubrimiento.

En la bibliografía especializada el sarcófago se ha considerado casi siempre del Tolmo de Minateda, aunque ha habido autores que lo han ubicado en Vilches, hipótesis bastante extendida en nuestra ciudad. La ubicación en este paraje se basa en un texto del canónigo Juan Lozano en la que hace mención al “…sitio de Bilches, no lexos de la venta de Vinatea distante de Hellín como una legua…”. El estudio demuestra que las piezas de las que hablan Aguado y Juan Lozano son la misma, aunque difieran del lugar del hallazgo. Para Abascal y Abad, que el Tolmo está a unos metros de la Venta de Minateda es algo todavía hoy constatable. En cuanto a Bilches, solo puede tratarse del lugar de Vilches, a unos siete kilómetros al noreste del Tolmo, donde hay vestigios de estructuras y materiales cerámicos que atestiguan una ocupación desde fines de la República a finales del siglo IV, añadiendo que si bien, por cronología podría ser este el lugar del hallazgo, todas las pruebas apuntan hacia el Tolmo de Minateda.

Aunque no existen estructuras correspondientes, de momento, en el Tolmo a la cronología del sarcófago, las claras alusiones en el informe de Aguado, junto a los estudios paralelos de materiales recuperados en el yacimiento que se están realizando, como las monedas o la terra sigillata, que demuestran por su alto porcentaje de presencia, una intensa vida en el siglo IV, apuntan a esta hipótesis.carro

Además, el Tolmo de Minateda está rodeado de necrópolis y recientemente se documentó una necrópolis ad sanctos relacionada con el conjunto religioso de época visigoda, en la que se encontraron tumbas de gran tamaño, que podrían haber albergado un sarcófago, que fueron vaciadas de antiguo. Los autores apuntan que, aunque la diferencia cronológica es insalvable, el hecho de que esas tumbas estuvieran abiertas y vacías cuando se excavaron, podría documentar el traslado de los restos de algún clérigo o dignatario cuando la sede episcopal se traslada a Ilici, lo que habría propiciado el abandono de este sarcófago y su posterior reutilización. No obstante ambos profesores advierten que se esto último no se puede demostrar y que tan solo es una hipótesis de trabajo que ellos consideran plausible.

Sea como fuere, el sarcófago de Hellín sigue planteando numerosas incógnitas, a las que hay que añadir las muchas pendientes en el propio Tolmo de Minateda.

El estudio completo, titulado “El descubrimiento y recuperación del sarcófago romano de Hellín. Una aventura arqueológica decimonónica” ha sido publicado en Estudios en Homenaje al Profesor Julio Mangas Manjarrés, editado por la Universidad de Oviedo. Páginas 45-63.

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