Jueves, 05 Diciembre 2013 17:58

El pacto de los lobos

Corría el año 2009 cuando el Tribunal de Estrasburgo dictaminó que el Reino Unido debía de conceder a todos los presos en cárceles británicas el derecho a votar en las elecciones que se celebren en su territorio. La propuesta fue trasladada a dicho Tribunal por los familiares de presos del IRA y por el brazo político de este grupo terrorista.

A día de hoy el Gobierno británico no ha aplicado esa sentencia ni piensa cumplirla, la dilata en el tiempo, porque los británicos creen firmemente en que ningún tribunal exterior sabe mejor que ellos cómo aplicar justicia en su país.

Por todo esto Reino Unido no deja de ser un país democrático, ni se convierte en una “república bananera” ni en una dictadura, comentarios que políticos de diferente “ganadería”, jueces “trepadores” y periodistas que acuden con flores a Mariano nos repiten día sí y día también, como si una mentira repetida mil veces se transformara en verdad.

Cada día comemos con la noticia de que un número x de presos etarras van a ser liberados, y por la noche cenamos con las imágenes de cómo son recibidos en sus pueblos, como héroes, con palmas y “cobetes”. Queda claro que ETA ha ganado, controla la política y los presupuestos en el País Vasco, tienen representación en las dos Cámaras y ahora una amnistía encubierta para sus presos más antiguos.

Pero lo que más estremece es que para “tapar” esta noticia se estén excarcelando a asesinos y violadores en serie que ni han pedido perdón ni están curados –no lo digo yo, lo dicen en sus informes los psicólogos de las cárceles-. El asesino de las niñas de Alcásser, o el “asesino del chándal” –que además de violar a sus víctimas las “obsequiaba” con una puñalada en el culo y en el pubis, entre otros psicópatas.

La semana pasada eché de menos la protesta de las organizaciones feministas y de violencia de género, quizá más preocupadas por el nefasto título de un libro patrocinado por el obispado de Granada y que nadie se ha leído, o por la dependencia de la subvención del gobierno de turno que condicionan su opinión.

Lo que está claro es que estamos viviendo el tercer gobierno de Zapatero, en manos de Mariano Rajoy, y que la ETA, Rubalcaba y Mariano han sellado “el pacto de los lobos”.

Estos últimos días estamos asistiendo a la crudeza de la kaleborroka contra las sedes del PP, seguramente se debe a que el “lobo quiere más carne fresca” y a que cuando vuelva a tener hambre matará, porque esa es su naturaleza.

Con respecto a los violadores, asesinos en serie y psicópatas varios, ahora libres por obra y gracia de Mariano, Dios no lo quiera, pero cuando uno de  ellos perpetren un crimen, no miraremos a Estrasburgo, ni le pediremos explicaciones a Grande Marlasca, al servicio del poder político de turno; miraremos a Mariano Rajoy, único culpable de todo lo que está pasando y al que debemos exigirle responsabilidades.

De compras