Miércoles, 08 Enero 2014 07:22

Ismael Olivares: “Ahora soy consciente que con Silencio he asumido muchos riesgos”

De visitante habitual anónimo a ser reconocido como el muchacho que ha hecho la película de los tambores. Todo en cuatro años de intenso trabajo, sin muchos apoyos al principio pero con un reconocimiento final que satisfaría a cualquiera.

Ismael Olivares destila juventud, pero también ideas claras. Sabe lo que quiere y es capaz de convencerte con muchas palabras y una pequeña dosis de optimismo. Aunque a lo largo de nuestra charla repite que está un poco saturado de Silencio, llama la atención la ilusión con la que habla del proyecto, su primer largometraje, aunque aspira a hacer muchos más. Sabe que le queda tiempo para ello, por eso no tiene prisa. Quien sabe si mientras digiere el café que nos acabamos de tomar se le ocurra una buena idea para escribir una nueva historia.

El Objetivo de Hellín: ¿Quién es Ismael Olivares y cuál es su relación con Hellín?

Ismael Olivares: Mi madre es hellinera y mi padre de Jaén. Mis dos primeros años los viví aquí, en la calle López del Oro. De aquí mis padres se fueron a Albacete, pero buena parte de mi familia vive aquí, así que he pasado muchos veranos, Navidades, y Semanas Santas. Con 18 años me fui a estudiar a Granada, donde empecé Sociología. Y después he estado viviendo en Florencia, en Bilbao, en Murcia, y desde hace unos años en Madrid, aunque siempre con Hellín muy presente. De hecho mis padres ahora viven aquí.

EOb: ¿Cómo surgió Silencio?

IO: Pues surge a finales de 2009 aproximadamente. Siempre me ha gustado la tamborada, aunque reconozco que tampoco he sido nunca un fanático del tambor, de los que aguantan toda la noche. Investigando un poco vi que había mucho escrito sobre el tema, pero casi todo decía más o menos lo mismo. Siempre he tenido en la cabeza, desde que era muy niño, la escritura, el cine, el mundo audiovisual, y por aquellas fechas yo ya trabajaba en este mundo, aunque más encaminado a la música, a los eventos y a la publicidad que al cine. Así que me dije que qué mejor que este tema para empezar. Tampoco sabía de los riesgos que podía correr. De eso me he dado cuenta ahora, al ver que todo ha salido bastante bien, he caído en lo que podía haber perdido, la catástrofe que podía haber liado, con 1000 personas en el estreno, imagina si la película no hubiera gustado, si no emociona o transmite lo que los hellineros sienten. Hubiera sido no solo mi fracaso profesional sino un fracaso para el pueblo. Pero quizá no ser consciente del riesgo me hizo crecer y llevar a cabo el proyecto.

EOb: Supongo que ha sido un proyecto complicado de llevar a cabo…

IO: Como digo a finales de 2009 comencé a investigar y a escribir sobre el tema, a hacer cosas tangibles y a vender la idea. Al principio no me escuchaba nadie. Era un director amateur, muy joven, y con un proyecto entre manos en una época de crisis. Imposible llamar la atención de alguna institución pública. Eso no me amilanó, y decidí seguir por mi cuenta. Poco a poco el proyecto fue tomando forma, contacté con José A. Iniesta, que ha sido una persona clave en el proyecto, y empecé a conformar el guión. Ninguna etapa del proyecto ha sido fácil. Sobre todo después del estreno. Aunque parezca que ese es el fin del camino hay que seguir con la película, con su distribución. No todo es tan bonito. Incluso el día del estreno es una locura. Al principio estás ilusionado porque crees que lo vas a conseguir todo fácil. Con 26 años lo ves todo hecho. Luego solo te queda dedicarle horas. Trabajar y trabajar, sin perder la ilusión, esa parte de locura que me dio fuerza y que me permitió ir ganando apoyos hasta conseguirlo.

EOb: ¿Cómo un sociólogo por formación termina dedicándose al séptimo arte? ¿Acto circunstancial, vocacional o existe algún motivo oculto?

IO: Es totalmente vocacional. Mi madre siempre dice que cuando tenía 7 u 8 años decía que no es que quisiera ser actor, que quizá es lo que le llama más la atención a un niño del cine, quería ser director de cine. Con 16 años intenté matricularme en Madrid en la Escuela de Cine, cuando no tenía ni el Bachiller todavía, pero me cortaron el sueño pronto. Casi doy gracias por eso (risas) porque tenía muchos pájaros en la cabeza. Finalmente me metí en la carrera de Sociología, aunque tenía muy claro que no iba a acabar ejerciendo. De hecho no terminé la carrera, me quedan cuatro asignaturas y no se cuando las acabaré. Siempre cogía las optativas tirando para la comunicación y los temas audiovisuales. Hacía muchos cursos, talleres, sobre estos temas. Fundé la revista “Grita!”, donde hacía un poco de todo, fotógrafo, director, redactor de contenidos, diseñador…y ha estado funcionando hasta enero pasado. No es que la hayamos cerrado, sigo empecinado en ese proyecto y algún día lo retomaré. Y en ese momento ya empecé a meterme en el medio y a conocer, sobre todo, el tema de eventos musicales, management de grupos, booking, contrataciones. Aunque siempre sabía que mi meta era el cine, y que eso llegaría antes o después. Cuando comprobé que la sociología, no es que no me gustara, es que no iba a ejercer, me empezó a salir bastante trabajo en esta área de la música y empecé a hacer otras cosas, hasta que aparece la idea de la película.

EOb: Tengo entendido que tu estancia en Florencia te marcó mucho…

IO: Si. Me fui allí a estudiar con una beca Erasmus, con la que ni se estudia, ni se trabaja ni se vive (risas). Venía de una ciudad muy artística, que es Granada. Albacete la quiero mucho pero artísticamente no florece casi nada. Venía de Granada muy ilusionado y fue llegar a Florencia y atravesar allí un ciclo de emociones, no solo por la beca, que al final no es para tanto, sino que ver tanto arte, todos esos artistas que consiguieron esas obras con tan poco esfuerzo. Iba paseando y era como estar en un cuento. Soy una persona muy fantasiosa, muy ilusa y terminé en una de las ciudades con más cultura del mundo y aquello me marcó mucho. Tras la estancia llegué cargado de ideas, fue cuando fundé la revista.

EOb: Ahora que estamos en plena polémica con los recortes en las ayudas para estancias de estudiantes españoles en el extranjero ¿eres de los que consideran fundamental el conocimiento de otras culturas para el desarrollo personal o crees que eso depende de cada persona?

IO: Yo creo que tendría que ser mucho más accesible poder salir del país. Yo entiendo que la gente está muy cómoda en su sitio, y hay que respetarlo. Pero como un aporte vital creo que es necesario salir y ver. Es mi opinión. Salir fuera te ofrece una visión mucho más general, más amplia, de lo que es la vida. Estoy totalmente en contra de los recortes en educación. No solo de las becas Erasmus. Quien me va a dirigir dentro de unos años son los niños que están hoy estudiando. No se puede recortar en las bases de la educación y la cultura. Son nuestros cimientos y nos los estamos cargando.

EOb: Director, guionista, montador, productor, ¿Con qué parte del proceso de creación audiovisual te quedas?

IO: Creo que a día de hoy lo que más me gusta es la creación del guión. Pero quizá lo que más me va a gustar en un futuro, porque todavía no me considero director, es la dirección. En el proyecto de Silencio quizás sí, porque todo me ha venido a mí, es un proyecto de muy bajo presupuesto en el que tuve que cargar con mucho peso pero no domino la técnica de la dirección, no tengo esa mano, tengo que reconocerlo, me faltan tablas. La parte del guión me gusta mucho. Con la película he aprendido muchas facetas, el trabajo de montaje también me gusta, al fin y al cabo un montador es un guionista también. Quizá la facete de productor es lo que menos me atrae, aunque valoro mucho ese trabajo, y hay que saber hacerlo. Pero en un futuro me gustaría dominar las tres facetas, la de productor, director y guionista, para ser muy independiente.

EOb: El día 28 se reestrenaba Silencio en Hellín, y se ha proyectado en numerosos pases que además tenían un fin solidario ¿Qué ha supuesto todo esto para ti?de cerca ismael olivares

IO: Ha supuesto una liberación porque haber estado tan implicado en el proyecto. He tenido que cargar con mucho. En parte eso me gusta y me siento cómodo pero necesitaba liberar la película hacia el pueblo y descansar un poco. Necesito retomar mi vida. Alejarme un poco de la peli, y cuando digo película digo tamborada, semana santa, etcétera. Porque llevo cuatro años inmerso en la investigación de la tamborada, y en todo lo que genera Hellín, y estoy un poco saturado. Para recuperar la creatividad necesito alejarme de Silencio ya. Esta semana de proyecciones ha sido una de las más especiales de mi vida, con los pases completos, por lo que estoy super satisfecho. La gente me preguntaba, sobre todo al principio, si estrenar aquí en Hellín o hacerlo en Madrid. Pero fue otro de esos riesgos que había que asumir. Ya sabemos que a la gente no le gusta moverse mucho, pero la verdad es que no teníamos cine aquí en ese momento, y soñar con Callao, vernos allí era un sueño por el que luchar. El Ayuntamiento nos ayudó muchísimo y no se cómo al final se consiguió, y hacerlo allí fue increíble, con el público en pie, aplaudiendo en mitad de la proyección, fue un día impresionante.

EOb: Te sientes saturado de este proyecto, ¿significa eso que cambiarás de registro en un futuro?

IO: El estilo creo que siempre lo voy a tener muy marcado. A mi me gustan mucho las obras que tengan un dramatismo muy cerrado y luego si se puede resolver ese dramatismo con un bonito final mucho mejor. Ese es el estilo que me gusta y que creo que no voy a abandonar. Estoy un poco saturado del proyecto en concreto, pero no de la creación. He cargado con mucho riesgo, suerte que ha salido bien, porque fácilmente podría haber salido muy mal. Una obra con 20000 euros de presupuesto aproximado es a día de hoy un corto o cualquier documental sin ficción. Silencio era un proyecto muy complicado de llevar a una sala de cine, más si cabe porque la historia no es mía, es la historia de más de 30000 personas y de sus antepasados. Como metas la pata ahí, se acabó. Ni vuelves a escribir ni vuelves a dirigir ni pases por Hellín. Ese peso ahora me pide alejarme. Hacer otras cosas, siempre relacionados con el cine o el mundo audiovisual. Nosotros en Prosonarte incluso hacemos cursos o minicursos de cine, de técnica audiovisual, pero siempre buscando proyectos encaminados al cine, que es lo que en realidad quiero.

EOb: ¿Qué recorrido le queda a la película?

IO: La película la está llevando Promofest, la distribuidora que nos lleva, y actualmente está entrando en bases de premios. Eso quiere decir que se está viendo por los jurados de los festivales. Esto tiene un proceso, no la envías y al día siguiente la están viendo, requiere un tiempo. Con esto podemos encontrarnos cualquier cosa, que en España no tenga la aceptación que esperamos y sí la tenga en Latinoamérica, no lo sé. Lo que yo creo que pasará es que es un documental que emociona y que llega al espectador, pero tenemos unos rivales muy potentes. Quizá la historia a un hellinero le toque mucho, pero a un espectador en India no le importe tanto. La historia de Pepete es la que más engancha, incluso hemos recibido ofertas de quitar la ficción y dejar solo la parte de Pepete. Es una opción con la que en festivales independientes habríamos entrado mucho más fácilmente. El género de Silencio es complicado, no puede entrar en cualquier festival, es un documental con ficción y no ficción y encima es un largometraje, puesto que tiene más de 60 minutos. Nos conformamos con que se vea y eso si que parece que se va a cumplir. Aunque lo anunciaremos en breve, habrá un pase en un sitio muy especial fuera de nuestras fronteras.

EOb: Silencio es tu primer largometraje e imagino que no querrás que sea el último ¿es una decisión que te compete a ti exclusivamente o depende de otros factores?

IO: Todo en la vida depende de uno mismo. Si no me financia nadie pues volveremos a autofinanciarnos. Si no tengo presupuesto para contar una historia en la que un barco choca contra un iceberg y se hunde tendré que contar esa historia de amor que viene dentro en otro marco. Pero la historia y el mensaje al final es el mismo. Y no me da miedo autoproducirme. No es el fin del mundo no contar con presupuestos millonarios. Podemos hacer grandes películas con muy poco dinero.

EOb: ¿Qué proyectos tienes en mente que se puedan contar?

IO: No lo puedo anunciar, pero te voy a decir algo. Estoy escribiendo para una agencia de publicidad muy importante que está trabajando para una ciudad de nuestra provincia.

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