Lunes, 20 Enero 2014 17:28

La culpa de lo que pasa la tenemos los españoles (parte 1)

Era mi intención estas pasadas Navidades escribir un artículo optimista sobre la situación de España, acorde con la sensación de alegría que se siente en esas fechas. Pero no he podido. Lo he intentado pero no ha sido posible. Por eso he querido dejar pasar unos días antes de publicar lo que mi cabeza piensa de la actual situación de nuestra querida España. Y son tantas cosas que no tengo más remedio que partir este artículo en dos. Así de mal lo veo. Y yo no soy una persona pesimista.

Comencemos. Últimamente, ese prodigio de Presidente de Gobierno que tenemos, D. Mariano Rajoy  ha manifestado (junto con su Ministro de Hacienda, el sanguinario  y mentiroso Montoro) que la Administración ya ha ahorrado todo lo que tenía que ahorrar en gastos, que el problema de España es la falta de recaudación de la Hacienda Pública. Esta es la culminación de la obra del gobierno de las mentiras, el que se presentó a las elecciones con un programa y lo transformó rápidamente en función de una única idea, común a los dos partidos mayoritarios españoles: "proteger a la casta política que se alterna en el Gobierno de España desde la Transición". Cualquier reforma que hace el Gobierno tiene fines absolutamente claros:

- Aumentar la presión fiscal sobre los españoles para generar más ingresos, con el fin de poder mantener las organizaciones  políticas de los dos partidos mayoritarios, los sindicatos y las sociedades públicas,  a nivel estatal, autonómico y local, con su inmensa cantidad de cargos de todo tipo, enchufados, vividores y otras hierbas. Para eso mandan a los inspectores fiscales hasta a las bodas, a aguarles la fiesta a los novios y a ver si pueden hacer que declaren lo ingresado por los regalos a fin de poder quedarse con un 30% bajo pena de no dejarles irse de viaje de novios. ¡Escarmiento ejemplar!

-  Protegerse de las justas reacciones ciudadanas de forma que todo aquel que intente decirle a un político que no le gusta como gobierna  se va a encontrar con multas millonarias y si se pasa un pelín con pena de cárcel (y no estoy hablando de violencia y agresiones físicas que condeno severamente). Ahí está la nueva ley de Seguridad Ciudadana para corroborar lo que digo. Poner unas placas fotovoltaicas en tu casa para ahorrar energía sin permiso conlleva multas de hasta sesenta millones de euros y sin embargo una fuga radiactiva de una central nuclear no le costará a la empresa eléctrica propietaria más que treinta millones de euros como mucho.

Siempre he pensado que no se puede echar a los demás la culpa de nuestros problemas. Por eso pienso que los culpables de esta situación somos todos los españoles. Lo mismo cuando se eligió a Zapatero  que cuando ganó Rajoy. No hemos sabido poner en el Gobierno de España a la persona u organización adecuadas. ¿Nos lo han impedido las leyes generadas por la casta política y la forma de gobernar de sus miembros? Probablemente sí, pero eso no es justificación cuando se tiene el arma del voto en la mano. Y no quiero usar términos guerreros pero resulta que hoy en día los políticos usan las leyes como armas represivas contra los ciudadanos.

Se están produciendo movimientos ciudadanos en muchas partes de España que quieren cambiar las cosas. Su voluntad es encomiable pero adolecen todas del mismo problema: no quieren unirse bajo un programa mínimo común que sea tan atractivo para los españoles que los lleve a votar masivamente esa opción y sean capaces de desbancar y echar de las instituciones a los partidos tradicionales. Y este programa de mínimos debería ser muy cortito. Un único objetivo: modificar la constitución. ¿En qué términos? A mí los fundamentales me parecen los siguientes:

- Sistema de elección directo de cualquier cargo político sin listas cerradas. Al diputado que yo elija lo quiero conocer y tengo que tener la posibilidad de echarlo en las siguientes elecciones si no me gusta. No se vota al partido (sin importar quien lo representa) sino a las personas que, aunque pertenezcan a un partido político, tienen que tener sus propias ideas y puede haber momentos en que voten en contra del mismo si perjudica a sus electores, a los que tiene que defender siempre. En suma, acabar con la dictadura de los partidos sobre sus diputados, concejales, etc.

- Supresión de subvenciones a partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales y otras instituciones, donde pasta la casta política para conseguir sus altas remuneraciones y mantener en muchos casos una auténtica vida de lujo.

- Independencia absoluta del poder judicial respecto del poder político. Ni un solo miembro del Tribunal Constitucional, del Consejo General del poder Judicial o de los Tribunales Ordinarios nombrado por los partidos políticos. Elección popular de los fiscales.

- Garantizar que todos los españoles somos todos iguales ante la ley: una única sanidad y una única educación para todos.

- Supresión del derroche autonómico. Descentralización sí, pero no a los diecisiete reinos de taifas. El control y la gestión del gasto público la lleva el gobierno central al cien por cien.

Así de sencillo. Este programa único estoy convencido que sería votado por los españoles mayoritariamente si se explica bien. Favorezcamos esta unión de movimientos ciudadanos. Hagamos que los buenos políticos que todavía quedan en los actuales partidos mayoritarios se unan a estos movimientos. De esa forma no tendremos que volver al voto útil, a que salga el menos malo. Los que hay actualmente no pueden ser mas inútiles e incapaces. ¡Enmendemos nuestros errores como españoles!

Dejo para la parte 2ª de este artículo la forma de gobierno, la familia real y los separatismos. ¡Una corrida de Miuras con mucho que torear!

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